REFLEXIONES

¿PREFIERES FRACASAR MUCHAS VECES O UNA SOLA VEZ?

 Ricardo Ros 

Juan se levantó aquella mañana con dolor de cabeza. Su mente había estado revoloteando durante la noche en un sueño intranquilo e impaciente. Hoy era el día señalado, el día esperado durante largos años. Tras diez años de intensas y laboriosas investigaciones, hoy, por fin, iba a presentar su proyecto de gasolina hecha con peladuras de patata a la mayor empresa de combustibles del mundo.

Cuando llegó a las oficinas de la Oil World Company fue recibido por un funcionario de quinta categoría, que se echó a reír nada más oír la propuesta.

— Ja, ja, tenemos guardados en nuestros archivos doscientas propuestas como la suya: gasolina hecha con zumo de limón, con la grasa del coco, con pelo cortado de las peluquerías, con sobrantes de pastelería. . . Y lo curioso es que todos esos proyectos funcionan, pero nunca se pondrán en marcha. Mire, le damos 500 Euros por su patente y olvídese para siempre.

Juan salió cabizbajo. Su cabeza casi explotaba. Tanto esfuerzo para nada. De repente, le vino otra idea: «¿Y si en vez de hacer gasolina convierto las peladuras de patata en una rica y sabrosa comida para alimentar a millones de hambrientos de forma muy barata? Ummm, quizás así resolvamos el problema del hambre en el mundo. Iré a presentar el proyecto a Nestlé, seguro que les encanta la idea. «

Uno de los aspectos que diferencian a una persona que usa su inteligencia de quien no lo hace, es la tolerancia ante el fracaso. Las personas inteligentes fracasan la mayor parte de las veces. Las personas que no usan su inteligencia fracasan una sola vez. Conseguir que algo funcione no es más que cuestión de números, de probabilidades.

Imagina que tienes un proyecto con unas probabilidades de éxito del 10%. Estadísticamente, si tienes dos proyectos, la posibilidad de que uno de ellos acabe felizmente sube hasta el 75%. Si tienes 25 proyectos, la probabilidad de que uno de ellos acabe en éxito es del 90% y de que sean dos los que acaben en éxito es del 75%. Es evidente que es más probable que algo termine bien cuantos más ensayos se hagan. La única manera de asegurar más aciertos es multiplicando el número de tentativas.

Empieza con una diana fácil. Pero ten en cuenta que cuantas más flechas lances, más probabilidades tienes de dar en el centro. La persona inteligente está dispuesta a fracasar porque sabe que tomar decisiones significa cometer muchas equivocaciones. Cuantas más decisiones tomes, más errores vas a cometer. Sólo se aprende fracasando. Usar la inteligencia implica la libertad para hacer las cosas mal y fracasar.

El campo de batalla de la derrota no está lleno de fracasados, sino de personas que capitularon antes de acabarse el último cartucho.

También es importante medir los resultados. Sólo si mides vas a poder ajustar tus esfuerzos, rectificar la trayectoria y afinar la puntería. 

Fuente: http://www.ricardoros.com

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