24
June
2007
Luis Cordero
El tema de Judas, discípulo de Jesús, es muy mencionado en cuanto a las traiciones se refiere. Esa es la manera en que popularmente se lo menciona. Sin embargo, existen otras formas de ver la situación por la que este personaje, vinculado a la infamia y la traición, tuvo que atravesar.
Recordando el cuento de Jorge Luis Borges “Tres Versiones de Judas” en su libro Ficciones, el autor toca este tema de una manera diferente. Indica que “la traición de Judas no fue casual; fue un hecho prefijado que tiene su lugar misterioso en la economía de la redención”. Y continúa luego con “El asceta, para mayor gloria de Dios, envilece y mortifica la carne; Judas hizo lo propio con el espíritu. Renunció al honor, al bien, a la paz, al reino de los cielos, como otros, menos heroicamente, al placer. Premeditó con lucidez terrible sus culpas. En el adulterio suelen participar la ternura y la abnegación; en el homicidio, el coraje; en las profanaciones y la blasfemia, cierto fulgor satánico. Judas eligió aquellas culpas no visitadas por ninguna virtud: el abuso de confianza (Juan 12: 6) y la delación. Obró con gigantesca humildad, se creyó indigno de ser bueno”.
En otro texto, desconocido hasta hace poco, El Evangelio de Judas, se indica que “Jesús dice que es necesario que alguien le libere del cuerpo humano y que prefiere que lo haga un amigo a un enemigo. Y le pide a Judas, que es su amigo, que le venda, que le traicione. Se trata de una traición de cara al público, pero no entre Jesús y Judas.” No intento entrar en temas demasiado profundos ni ingresar en el terreno propio de los estudiosos de los textos bíblicos. Mi intención es ponerle atención a la necesidad en la vida de pasar por diferentes situaciones, incluidas las de la traición, la infamia y el escarnio.De hecho, muchos, si no todos, pasamos por esta experiencia, la de ser traicionados, envilecidos, vilipendiados. Y con razón o no, estas situaciones hacen que quienes pasemos por esos momentos los consideremos atroces para nuestro desempeño en la vida y retardantes en nuestro crecimiento personal. Y esta visión se convierte en algo real si nos dejamos vencer por estas malas acciones.Creo que en la vida estamos para salvar obstáculos, que hemos sido puestos en este mundo para fortalecernos y para crecer, y la traición y el vilipendio gratuitos son obstáculos muy poderosos y enriquecedores si buscamos la parte positiva de esas situaciones negativas. Porque superar estas pruebas no solo nos fortalece y enriquece, sino que, contrario al efecto buscado, convierte al ofensor en lo que realmente es, un ser humano plagado de imperfecciones de carácter y de espíritu. Que lo dibuja de cuerpo entero al tratar de ocultar o minimizar su pobreza y mediocridad espiritual, de talento y de personalidad emitiendo ofensas, injurias, falsedades sobre otros, aunque se disfrace de fervor religioso y quiera fungir de hombre recto, líder, guía espiritual o maestro en las actividades que desempeña.
Pero por otro lado hay que considerar que su actuación, más allá de sus mezquinos intereses trae consigo la posibilidad de sufrir, él sí, el falsario, el escarnio eterno. A pesar de que considerándoselo un ofensor lo que en realidad está haciendo es facilitar el desarrollo personal de aquel a quien ofende, y opta por sufrir su estancamiento y retroceso en su desarrollo espiritual. Y esta opción, de la que con seguridad no tiene plena conciencia, no la usa a su favor ya que al tener obsesión por los temas y medios materiales y sensuales, lo único que logra es convertirse en una caricatura de sí mismo. Caricatura que terminará siendo de dominio público y que le significará, entonces sí con plena conciencia, el repudio y escarnio por parte de aquellos que lo conocen.
Cabe asimilar que una ofensa o traición puede ser un elemento paralizador para muchos, si no media la reacción a tiempo que permita obtener una victoria donde se ha pretendido inflingir una derrota. Porque en la vida estamos prontos a reaccionar negativamente ante estas situaciones cuando lo que debemos es estar alerta para no hacerle el juego al ofensor.
Ladran, Sancho, es ya un viejo dicho cervantino. Y muy válido a la hora de sobreponerse y aprovechar la situación para obtener a nuestro favor un paso firme adelante en nuestro crecimiento personal. Es necesaria la aparición de esos Judas en nuestras vidas, pues sin ellos el camino de nuestra autorrealización se tornará más largo aunque menos doloroso.
Fuente: http://www.solocrecer.com
Posted: CRECIMIENTO PERSONAL
23
June
2007
David Fischman
Sebastián fue el alumno más brillante del colegio, sacaba las mejores notas y conocía más de todos los temas. Sin embargo, logró un limitado éxito. Fue despedido varias veces por generar conflictos y obstaculizar el trabajo en equipo. Sebastián tenía un alto coeficiente de inteligencia racional, pero le faltaba inteligencia emocional para lograr el “éxito en la vida”.Hoy numerosos estudios demuestran que la inteligencia racional no es suficiente. Se requiere, además, inteligencia emocional para salir adelante. Según Daniel Goleman, la inteligencia emocional es la capacidad de entender, de tomar conciencia y de manejar nuestras emociones y las de terceras personas. Sin embargo, eso no garantiza la felicidad. Enrique es el CEO de una importante transnacional. Racionalmente, es muy inteligente, sabe trabajar en equipo, tiene empatía y mucho empuje, es tolerante y seguro de sí mismo.
Sin embargo, no está contento con lo que hace; se siente vacío y que a su vida le falta sentido. Enrique no entiende lo que le pasa porque sabe que tiene todo para sentirse bien: un extraordinario éxito profesional y material. Aparentemente, Enrique tiene inteligencia racional y emocional pero, quizá, le falte inteligencia espiritual para encontrar una mayor felicidad y sentido a la vida. Hoy, el término inteligencia espiritual empieza a aparecer en los negocios. Gurús como Peter Senge, entre otros, lo mencionan en sus libros. Prestigiosas universidades americanas ofrecen cursos de pregrado y postgrado de liderazgo y espiritualidad y de inteligencia espiritual. La inteligencia espiritual es similar a la inteligencia emocional, pero llevada a un plano más profundo. Debemos ser conscientes de nuestras emociones, así como de nuestro espíritu. Además de saber manejar nuestras emociones, debemos manejar nuestro espíritu en nuestra actividad diaria. Debemos entender y manejar las emociones de terceros, pero entendiendo que todos somos una pequeña parte de un todo. Una esponja húmeda esparce frescura y gotas de agua por doquier. Pero cuando no se recarga con más agua, pierde su flexibilidad, frescura y atractivo. Los seres humanos somos como esponjas. Al nacer estamos cargados de nuestra agua espiritual, pero a medida que crecemos la olvidamos y, como la esponja, nos secamos y perdemos nuestra frescura. Aquellas personas con inteligencia espiritual son conscientes de que son más que cuerpo, mente y emociones. Estas personas permanentemente recargan sus esponjas en el agua del espíritu. Lo hacen orando con devoción, entrando en silencio, practicando Tai-chi, entre otras cosas, o simplemente ayudando al prójimo. Inteligencia espiritual, además, implica traer nuestro espíritu a nuestra actividad en el trabajo. De nada sirve zambullirse en el agua espiritual y llegar al trabajo y ser un energúmeno.
Las personas con inteligencia espiritual incorporan a cada uno de sus actos las cualidades innatas del espíritu: compasión, amor, felicidad y paz. Además, son personas desapegadas, es decir, capaces de vivir en paz al margen de las dificultades. Eso no significa que sean irresponsables; al contrario, al tener mayor tranquilidad toman mejores decisiones.
Finalmente, las personas con inteligencia espiritual entienden y sienten que todos somos parte de un gran todo. Comprenden que hacer daño a otro es también hacerse daño a uno mismo y que ayudar nos da una felicidad profunda. En el plano espiritual todos estamos conectados. Si las personas tuvieran más inteligencia espiritual se acabarían los conflictos laborales, los problemas interpersonales, la competencia interna. Además, se serviría al cliente no por la función, sino porque le nacería a las personas. En el mundo se acabaría la pobreza extrema, las guerras y reinaría la paz. El camino de buscar la inteligencia espiritual es largo, poco emocionante, y requiere mucha perseverancia. Pero es un camino que, además de hacernos más felices, nos permitirá ayudar a este mundo a mejorar.
Fuente: http://espanol.business-opportunities.biz
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23
June
2007
Jim Rohn
La perseverancia es tan importante para el éxito como la gasolina para el auto. Claro que habrá oportunidades en que sentirá que las ruedas giran en vacío, pero siempre podrá volver a tierra firme con perseverancia. Sin ella, ni siquiera será capaz de poner en marcha el motor.
Lo contrario de la perseverancia es la dejadez. Perseverancia quiere decir que uno nunca abandona. La dejadez normalmente quiere decir que uno nunca empieza, aunque la incapacidad de terminar algo también es una forma de dejadez. Pregúntenle a las personas porqué posponen la acción, y frecuentemente oirán algo así como: “Soy un perfeccionista sin remedio.
Todo tiene que estar perfecto antes de que me ponga a trabajar. Sin distracciones, sin ruidos, sin llamados telefónicos que me interrumpan, y por supuesto, también me tengo que sentir bien! No puedo trabajar si me duele la cabeza.”
La otra punta de la dejadez - ser incapaz de concluir algo - también tiene una explicación perfeccionista: “Nunca estoy satisfecho. Yo soy mi crítico más severo. Simplemente no puedo considerar que terminé hasta verificar que todas las íes tengan su punto y todas las tes tengan su rayita cruzada. Es así como soy, y es difícil que cambie alguna vez.”
¿Ven lo que está pasando? Una falla se está haciendo pasar por una virtud. El perfeccionista nos dice que sus estándares son simplemente demasiado elevados para este mundo. Este síndrome de falla-disfrazada-de-virtud es una defensa común cuando se confronta a la gente con sus faltas de resultados, pero, al fin y al cabo, es solamente una forma más de poner excusas.
Ciertamente no tiene nada que ver con lo que realmente hay detrás de la dejadez. Recuerde, la base de la dejadez puede ser el temor al fracaso. Esto es lo que realmente es el perfeccionismo, cuando uno lo mira de cerca. ¿Cuál es la diferencia entre estar paralizado por el temor de ser menos que perfecto, o por el temor a cualquier otra cosa? De ambas maneras el temor lo paraliza. ¿Cuál es la diferencia entre el nunca empezar y el nunca acabar? De ambas formas estás inmovilizado. De ambas maneras no vas a ninguna parte. Todavía estás sobrecogido por la tarea que te espera. Todavía estás permitiendo que te domine una visión negativa del futuro, en la cual te ves siendo criticado, denostado, ridiculizado, castigado o expulsado. Por supuesto, esta visión negativa del futuro es en realidad un mecanismo que te impide hacer nada. Es una herramienta mental muy conveniente. Voy a contarle como superar la dejadez. Voy a mostrarle como convertir la dejadez en perseverancia, y si hace lo que le sugiero, el proceso será indoloro. Incluye el uso de dos principios muy poderosos que promueven la productividad y la perseverancia en vez de la pasividad y la dejadez.
El primer principio es:
1. DIVIDALO. No importa qué es lo que quiera lograr, sea escribir un libro, escalar una montaña o pintar un casa, la clave del logro es su habilidad de dividir la tarea en fragmentos manejables y atacarlos de a uno por vez. Enfóquese en terminar lo que tiene enfrente en este instante. Ignore lo que le espera después. Reemplace la visualización negativa del futuro por el pensamiento positivo en tiempo presente. Esta es la primera técnica fundamental para terminar con la dejadez. Suponga que se le pida escribir una novela de 400 páginas. Si usted es como la mayoría, esto le sonaría como una misión imposible. Pero suponga que le hago una pregunta diferente. Suponga que le pido escribir una hoja y cuarto por día, durante un año. ¿Podría hacerlo? Ahora la tarea parecería ser más manejable. Estamos dividiendo el libro de cuatrocientas páginas en porciones manejables. Aún así, sospecho que la mayoría de las personas lo encontrarían intimidante. ¿Sabe porqué? Escribir una página y cuarto por día no parece tan terrible, pero le están pidiendo que prevea todo un año! Cuando se le obliga a la gente a comprometerse por tanto tiempo, muchos automáticamente empiezan a pensar en forma negativa. Déjeme entonces reformular la idea de escribir el libro de otra forma.
Vamos a dividirla aún más. Supongamos que le pregunte: ¿puede usted llenar una hoja y cuarto con palabras - no por un año, no por un mes, ni siquiera por una semana, sino sólo por hoy? No piense más allá de eso. Creo la mayoría de la gente podría declarar con confianza ser capaz de la tarea. Por supuesto, esa es la misma gente que se declararía totalmente incapaz de escribir un libro.
Y si yo les pregunto a esas mismas personas mañana-si les dijese: no quiero que pienses en ayer, ni pienses en mañana, sólo quiero que llenes una página y cuarto este mismo día - ¿pensaría Ud. que serían capaces de hacerlo? Un día a la vez. Todos escuchamos esa frase. Eso es lo que estamos haciendo aquí. Estamos dividiendo el tiempo requerido para una tarea de gran tamaño en segmentos de un día, y estamos dividiendo el trabajo de escribir un libro de cuatrocientas páginas en incrementos de página y cuarto. Continúe así por un año, y el libro estará escrito.
Disciplínese Ud. mismo para no mirar hacia adelante ni hacia atrás, y podrá Ud. lograr cosas que nunca imaginó que sería capaz de lograr. Y todo comienza con una sola palabra. Divídalo.
Mi segunda herramienta para vencer la dejadez también es de una sola palabra. Esa palabra es:
2. Escríbalo. Sabemos qué importante es el escribir para ponerse metas. El escribir que va usar para derrotar la dejadez es muy similar.
En vez de enfocarse en el futuro, sin embargo, usted va a escribir sobre el presente a medida que lo experimenta cada día. En vez de describir lo que usted desea hacer en el futuro, o los lugares que va a visitar, usted va a asentar lo que realmente esté haciendo con su tiempo, y va a mantener un registro escrito de los lugares a los que está yendo en la actualidad.
En otras palabras, usted va a mantener un registro diario de sus actividades. Y usted se sorprenderá de las distracciones, desvíos, y pérdidas de tiempo en las que se acopla en el transcurso del día. Todas ellas se interponen en el camino hacia el logro de sus objetivos. Para mucha gente, es casi como si lo hubieran planeado de esa forma, y tal vez lo hayan hecho en algún nivel subconsciente.
Lo mejor de llevar un registro diario de tiempos es que logra sacar todas estas cosas a la luz. Te fuerza a ver lo que en realidad estás haciendo….. y lo que no estás haciendo.
El diario de tiempo no tiene que ser nada elaborado. Sólo compre un pequeño anotador de espiral de los que se llevan fácilmente en el bolsillo.
Cuando vaya a almorzar, mientras esté viajando en automóvil, o en ómnibus, cuando va de compras o al lavadero de ropa, mientras hace una pausa junto a la máquina fotocopiadora, haga una anotación rápida de a qué hora comenzó la actividad y a qué hora la terminó.
Trate de hacer la anotación lo más rápido posible; si es poco conveniente hacerla en el momento, hágala más tarde. Pero debería hacer mínimo una anotación cada treinta minutos, y mantener el diario por una semana.
Divídalo. Escríbalo. Parecen técnicas demasiado simples. Pero que no le engañen: son técnicas de productividad poderosas y efectivas.
Así es como se termina con la dejadez. Así es como uno se pone en movimiento.
Fuente: http://www.gordos.com
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