REFLEXIONES

5 MOTIVOS POR LOS QUE APLAZAMOS LA ACCIÓN

 

 

Alejandro Arroyo Carbonell

 

Apuesto 100 contra 1 que muchas veces has aplazado tus objetivos, hasta el punto de ni siquiera empezarlos.

 

La dilación o procastinación es uno de los grandes males del mundo y llega a convertirse en un hábito negativo que impide que ideas brillantes y planes maravillosos puedan ejecutarse por falta de acción.

 

Si nos hemos marcado unas acciones a realizar porque para nosotros son prioritarias, es de sentido común que las llevemos a cabo, pero ya sabes que en nuestra especie este es el menos común de los sentidos y por ello acabamos sustituyéndolas por otras que resultan intrascendentes e incluso en algunos casos perjudiciales para nuestros intereses.

 

Existen infinidad de motivos por los que aplazamos la acción y cada cual tiene los suyos, pero a través de los años he comprobado que existen una serie de ellos que se repiten más que el ajo y quiero mostrártelas para que puedas detectarlas y en su caso eliminarlas de tus rutinas de trabajo, porque son grandes enemigas del éxito.

 

Además te recuerdo que mientras más caigas en estos errores, más frustración y ansiedad sentirás.

 

5 motivos por los que aplazamos la acción

 

1- No tener definida la ruta a seguir

 

Puede que tengamos muy claro cual es el destino final al que nos dirigimos, pero si no sabemos cuál es el camino que nos llevará allí, difícilmente podremos empezar a caminar.

 

Existen personas que no planifican y rápidamente se lanzan a la acción y en el otro extremo se encuentra los que analizan y analizan sin nunca llegar a actuar, cayendo en lo que llamamos “la parálisis del análisis”.

 

El punto medio consiste en tener un plan de acción sencillo pero ejecutable, ya que te ayuda a tener control y poder ir encaminándote progresivamente a tus objetivos. Todo el tiempo que dediques a planificar te será compensado con creces, nunca es un tiempo malgastado.

 

2- Miedos o bloqueos en el proceso

 

Por muy motivados que estemos en la consecución de nuestro objetivo, existen ciertos miedos que nos impiden avanzar y que en ocasiones producen no sólo el aplazamiento de nuestra acción, sino el abandono definitivo.

 

Si debemos realizar acciones sobre las que no tenemos experiencia previa, es habitual que por el miedo a cometer errores, exista una tendencia natural a evitar dar el paso. Te pongo como ejemplo lo que le ocurre a mucha gente a la hora de escribir un libro, a nivel mental tienen muy claro la orientación que desean darle, pero cuando se sientan delante del ordenador el miedo al que dirán, a no usar el lenguaje adecuado, a no transmitir lo que desean, etc, les paraliza y acaban dejándolo para otro día.

 

Es inevitable cometer errores y ellos son un ingrediente del éxito. Atrévete hoy con lo que quieras hacer y mañana te saldrá un poco mejor.

 

3- Falta de disciplina

 

Es muy fácil dejar las cosas para mañana, para la semana que viene o el mes próximo. En la medida que no realices pequeñas acciones a diario, tu meta sólo será un sueño.

 

Para mantener una buena disciplina puedes ayudarte fijando en tu agenda la hora concreta en la que vas a realizar las acciones que te has propuesto. Procura elegir horarios en los que te sientas con un alto nivel de energía, ya que si lo haces cuando estás cansado física o mentalmente, será más sencillo que lo sigas aplazando.

 

4- Falta de motivación auténtica

 

Muchas veces confundimos la exaltación emocional temporal o la ilusión pasajera con la verdadera automotivación. Si no sabemos cuales son los beneficios específicos que obtendremos con nuestra acción, es más complicado que nos movamos a la acción.

 

5- Distracciones

 

No creas que por ser adultos tenemos mucha mayor capacidad de concentración. Seguimos siendo niños que se despistan fácilmente, sólo que el tipo de distracciones han cambiado.

 

Hay multitud de “objetos brillantes” que atraen nuestra atención y nos apartan de lo que realmente nos hemos propuesto hacer. Esto es especialmente cierto en las sociedades “modernas”, donde los individuos estamos sometidos a todo tipo de estímulos externos con los que es muy sencillo distraernos.

 

La televisión, los teléfonos móviles, internet y otras herramientas tecnológicas tienen doble filo y causan que numerosas veces aplacemos las acciones.

 

Y tú… ¿por qué aplazas la acción?

 

Fuente: http://lasleyesdelexito.es/

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