CRECIMIENTO PERSONAL

MEMORIA DE ELEFANTE

En nuestra sociedad hay muchas palabras, dichos o frases que se han vuelto tan populares que ni siquiera nos interesa saber de donde vinieron o quien se las inventó. Muchos dichos son verdadera sabiduría, otras experiencias propias que se incorporaron al léxico, incluso palabras que ni siquiera sabemos cómo llegaron a formar parte de nuestro hablar diario, pero ahí están. “Chendo”, por ejemplo, en mi ciudad es tan usada por toda una generación, que se podría decir que todos saben que significa aunque nadie sabe de dónde vino. Es la forma más común de expresar que lo dicho es una  ocurrencia, una pequeña burla, algo que no es verdad sino que fue dicho en broma.

Entre esas cosas que uno escucha y que simplemente repite, sin siquiera saber si es verdad o no, está la famosa frase de “Tienes memoria de elefante” supongo que la persona que por primera vez lo dijo, había realizado un estudio exhaustivo de aquello, hizo experimentos, ensayos, pruebas, todas con resultados que le sorprendieron al ver cuán vasta puede ser la memoria de un elefante, o quizá simplemente era la persona que cuidaba de un paquidermo en el circo.

Es que la historia de los elefantes en los antiguos circos en donde se exhibían animales comienza a una corta edad. Cuando aun es un pequeño se le enseña muchas trucos circenses, luego mientras crecen y llegan a la edad adulta repiten una y otra vez el truco que aprendieron de pequeños, por eso se dice que los elefantes tienen buena memoria. Tienen tan buena memoria que cuando los pequeños elefantes eran llevados al circo o nacían en uno, le colocaban una cadena a una de sus patas y en el otro extremo estaba una estaca que procedían a clavar en el piso, de este modo cuando el pequeño quería escapar, no podía mover la pata hasta donde la cadena alcanzaba, aunque tirase una y otra vez no podía sacar la estaca, después de un tiempo se cansaba de intentarlo, porque sabía que no había manera de escapar. Cuando el elefante pasa a ser adulto llega a pesar en promedio entre 4 y 7 toneladas, es decir que la cadena que lo ata en la pata y que está clavada en la tierra ni siquiera le haría cosquillas si él quisiera salir corriendo. Sin embargo en su memoria queda la historia que lo intento tantas veces cuando era un elefantito, que ahora ya no quiere intentarlo porque tiene miedo de una vez más frustrarse al saber que no hay como escapar y ser libre. En otras palabras en su memoria está grabado aquello de “no hay como” salir, así lo intentes una y otra vez. El elefante puede tener buena memoria pero poco razonamiento, ya que de un tirón pequeño, con la fuerza que tiene sería fácil para él romper esas cadenas y vivir su sueño de ser libre. Es interesante que los elefantes en los antiguos circos fueran usados para transportar y empujar carrocerías muy grandes y pesadas, pero eran atados con una pequeña cadena.

Muchos de nosotros vivimos como nuestro amigo el elefante, con una gran memoria pero con poco razonamiento. Lo curioso de esto es que nos gusta, nos agrada estar atado a una cuerda, a una cadena del pasado, es como si eso nos mantuviera vivos. Nuestro pasado en muchos casos hace que nuestros sueños solo sean eso, sueños, cada vez que intentamos hacerlos realidad, regresan a nuestra vida las veces que la cadena no nos dejaba correr libremente y mejor decimos “no se puede”, para no volver a frustrarnos. A muchos nos deben haber dicho que somos inútiles, que en este país no hay como, que somos tontos, que somos feos, que no servimos para nada, que lo único que nos queda es trabajar y trabajar para comer. Así como el elefante que solo sirve para hacer trucos en el circo, le dan de comer y nada más. Tal vez muchos tienen una cadena algo más pesada en su memoria, es algo más que frases, actos que marcaron su historia; padres que los abandonaron, actos de violación física o sexual, trabajo duro y pesado aun cuando eran menores de edad o problemas económicos, no estoy diciendo que borremos la memoria y tampoco digo que sea sencillo, lo que quiero que entendamos es que mientras crecemos tenemos la oportunidad de quitarnos la cadena que el pasado puso en nosotros. Sí tal vez nos marcó la vida, tal vez quisiéramos regresar el tiempo para comenzar de nuevo, pero tal vez la cadena que nos ata para que nuestros sueños no se cumplan no sea tan pesada. Intentarlo una vez más y luego otra vez más, hasta que entendamos que Dios nos regala cada mañana una nueva oportunidad para salir a conquistar nuestros sueños y hacerlos realidad. Si el elefante pudiera darse cuenta que es tan hábil para hacer trucos únicos que nadie más puede hacer, si supiera que puede mover toneladas de peso con su fuerza, si entendiera que puede tener una manada para cuidar si tan solo utilizara toda esa fuerza y esa habilidad para liberarse de esa pequeña estaca de su pasado, disfrutaría de la libertad de hacer lo que él quisiera junto con quien él quisiera. No te detengas por tu pasado, déjalo ahí en el pasado, no lo puedes borrar, pero si te puedes deshacer de el. Toma la determinación de romper esa cadena para que tu futuro no dependa de tu pasado sino de tu presente. Tus sueños te esperan, pero si todavía crees que estás atado entonces seguirán en un futuro que nunca llegará, pero si te atreves a romper la estaca y salir corriendo llegarás hasta donde no te imaginas. Eres un gigante con muchos talentos, dones y fuerza, no dejes que una pequeña estaca te clave en un pasado infructuoso.

Colaboración de Gabriel Ferber León

Fuente: http://abriendoelalma.wordpress.com

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