REFLEXIONES

SE AHOGABA Y NO SE ATREVÍA A PEDIR AUXILIO

Ricardo Ros

Todos los seres humanos tenemos necesidades. Y a todos los seres humanos nos gusta tener cubiertas esas necesidades.

También nos gusta cubrir las necesidades de los demás. Cuando alguien nos pide algo, generalmente, procuramos ayudarle, cubrirle sus necesidades. Sobre todo cuando quien nos pide ayuda es alguien a quien queremos. Cuando quien nos pide algo es alguien a quien queremos, entonces estamos dispuestos a hacer cualquier cosa, incluso traspasando el borde del sacrificio.

Por razones fundamentalmente culturales, nos cuesta mucho, sin embargo, pedir algo a los demás. Tenemos necesidades, los demás están deseando ayudarnos y, a pesar de ello, no nos atrevemos a pedir.

Todavía es peor cuando alguien cree que son los demás quienes tienen que adivinar sus necesidades. “Si me quisieras, sabrías cuáles son mis necesidades”, es una frase absurda, ya que alguien puede quererte pero no saber cuáles son tus necesidades. “Si tengo que pedirlo, entonces ya no merece la pena” es otra de esas creencias sin ninguna base, pero que destrozan parejas y relaciones con los demás.

Si quieres algo, pídelo, no esperes que sean los demás quienes adivinen tus necesidades.

Es fundamental saber pedir. Pide lo que necesitas. Pide a tu pareja, a tus padres, a tus hijos, a tus compañeros de trabajo, a tus jefes, al banco. Pide. No pasa nada por pedir. Lo más que puede ocurrir es que te digan que no. Pero es que los demás también tienen derecho a decirte que no. Y ese ‘no’, no necesariamente significa que no te quieran. Es sólo un ‘no’ a esa demanda concreta que has hecho. Pídelo de otra manera, pídelo en otro momento, pídeselo a otra persona, pero no dejes nunca de pedir. Pedir hace que los demás sepan lo que quieres.

Pide las cosas como si estuvieras seguro de que te las van a dar, con convicción, con entusiasmo. Pide las cosas a quien pueda dártelas. Pide de forma concreta y clara. No utilices rodeos ni segundas intenciones. No uses indirectas. Pide directamente.

Me gustará que durante los próximos días comiences a ejercitar tu capacidad para pedir. Pide todo lo que necesites. Te sorprenderás de lo que ocurre cuando pides. Y si no pides, no responsabilices a los demás de no recibir.

Y recuerda que para recibir, primero hay que dar.

¿Qué opinas?

Fuente: http://www.ricardoros.com

Un Comentario

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

26 + = 27