¿CUÁNTO TIEMPO DE LA SEMANA INVIERTE EN SUS FORTALEZAS?
David Fischman
Cuentan que ardilla, pato, conejo y paloma entraron a una escuela en donde los evaluaron en las competencias de trepar, nadar, correr y volar. Estos animales tenían ciertas fortalezas, pero también muchas debilidades. Así fue que a la ardilla la pusieron en clases intensivas de nado. Ella insistía en que podía cruzar el lago saltando por las copas de los árboles, pero no la dejaron. Desgraciadamente por más que intentaba, no podía mantenerse a flote y se ahogó. Al pato lo pusieron a trepar árboles, y de tanto intentar se rompió las patas y no pudo nadar más. A la paloma la pusieron a correr. Ella podía ir más rápido volando, pero en la escuela insistían en que tenía que superar su debilidad de correr, y al final se fracturó un ala. El conejo tenía una gran debilidad: no poder volar. Él insistía en que podía llegar rapidísimo corriendo, pero no lo dejaron. A la tercera vez que se tiró intentando volar, murió por el golpe. Finalmente la escuela cerró por falta alumnos.
Algo similar ocurre en la oficina. Al evaluar a las personas, nos concentramos en mejorar sus debilidades más que en potenciar sus fortalezas. Al retroalimentar al subordinado, conversamos largo rato sobre sus debilidades y tratamos de cerrar las brechas. Es comprensible querer que mejoren en las cosas que no hacen bien pues las personas deben lograr un mínimo de desempeño en ciertas competencias para subsistir en el trabajo. Pero nuestro éxito en la vida, y nuestra mayor contribución a la empresa, vendrán de desarrollar y aplicar nuestras fortalezas en el trabajo.
Según Marcus Buckingham, una fortaleza es una actividad que te deja sintiendo fuerte, energizado, retado y motivado. Lo maravilloso de esta definición de fortaleza es que uno mismo define sus fortalezas. No nuestro jefe o nuestros colegas. Por otro lado, una debilidad según Buckingham, es una actividad que te deja sintiendo débil, drenado, cansado y aburrido. Piense en la semana pasada. ¿Cuánto tiempo dedicó a aplicar sus fortalezas y cuánto a sus debilidades? Según estudios desarrollados porla empresa Gallup, dos de cada 10 personas dedican la mayor parte de su tiempo a sus fortalezas. ¿Usted en qué grupo se encuentra? Cuando aplicamos nuestras fortalezas nos sentimos vivos, comprometidos y realizados; sentimos que el tiempo no pasa y contribuimos al máximo. Algunas personas pensarán que trabajar permanentemente en sus fortalezas es una utopía, que no depende de uno. Uno tiene un trabajo que cumplir le guste o no. En parte tienen razón, debemos cumplir con nuestro trabajo, pero depende de nosotros aplicar al máximo nuestras fortalezas en él. Primero descubra sus fortalezas, reflexione sobre aquellas actividades que lo realizan y lo motivan. Luego converse con su jefe sobre ellas. Discuta qué posibilidades podría tener de aplicar más sus fortalezas y de minimizar las labores que son sus debilidades.
Como jefe, recuerde que las personas estarán más motivadas y comprometidas en la medida en que puedan trabajar más tiempo en sus fortalezas. Intente redistribuir funciones entre su gente sobre la base de sus fortalezas. Thomas Edison, el gran inventor, fue un pésimo estudiante en el colegio, al punto de que lo expulsaron por sus debilidades como alumno. Pero su madre, que lo veía desde niño interesado en hacer experimentos y que confiaba en sus fortalezas, lo educó en su casa. A los 21 años Edison patentó un contador de votos para el congreso, años más tarde, inventó el fonógrafo y el foco, entre otros. Finalmente fundó el imperio General Electric. Este niño, a pesar de sus debilidades, tuvo la perseverancia de seguir sus sueños y explotar sus fortalezas. Sigamos el ejemplo de Edison, identifiquemos nuestras fortalezas y contribuyamos con ellas a la creación de nuestro futuro.
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