DE TODO UN POCO

NOCHE

Luzrosario Aráujo G.

“A-Continuación” 

Levanto mis brazos, de puntillas logro llegar a la repisa que está al lado de mi cama, mis manos vagan, luchan contra las nubes y sombras que todo lo hacen noche. Por fin encuentro y me apodero de la lata, comienzo a palparla, doy con la tapa y la abro. Su interior está lleno de hilos y ovillos. Recuerdo que una vez tuvieron colores. Las yemas de mis dedos rozan el interior y sus contornos, investigando sus rincones. Sé que debería estar ahí, en algún lado en el cartón en el que lo prendí la última vez que cosí este mismo botón de mi bata. Me provoca voltear su contenido sobre la cama, pero la experiencia me enseñó que así complico las cosas.

Tomo uno a uno los canutos y los reviso. La niebla que cubre mis ojos y que siento como si me llegara desde algún lugar del fondo de mi cerebro lo oscurece todo, me impide divisar sus formas y al tantearlos descubro que no la esconden y los dejo. Agarro uno de los ovillos de lana y me viene el recuerdo de su color turquesa, con filos dorados, suave y esponjoso. Lo tomo entre las manos y presiono suavemente con precaución, un hincón me alerta y me hace saber que la encontré.

Comienza un suave pero insistente dolor en el lugar del pinchazo, mis dedos me confirman que quedó prendida en mi palma. De un solo halón la quito y el brusco e inconsciente movimiento que hago para facilitar el desprendimiento y así evitar el dolor, hace que se escape de mis manos. Sospecho que fue a caer sobre la cama, no escuché el sonido de su contacto con el piso. La gota de sangre que corre sobre mi palma la siento espesa y caliente, la imagino granate resbalándose hasta caer sobre las sábanas rosadas que la camuflarán.

Con mi pañuelo presiono la herida para evitar que siga sangrando. Me pongo a imaginar, a adivinar, me pregunto dónde pudo haber caído la aguja. Comienzo a rozar, a dar golpes sobre las sábanas para tratar de encontrarla mientras mi bata se entreabre por la falta del botón. 

Texto transcrito con autorización de la autora. 

Fuente: http://www.solocrecer.com 

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