MOTIVACIÓN

TENGA SUEÑOS Y HÁGALOS REALIDAD

 

Euclides Ardila Rueda 

Sí, el título de esta página suena como uno de esos anuncios publicitarios. Pero más allá del mensaje comercial, la frase tiene un gran significado.

En la vida, la gente que triunfa se concentra en lo que desea y le resta importancia a cualquier limitación que pueda enfrentar.

Por eso, a la idea que encabeza este escrito le sumaríamos otros tres conceptos que si los aplica, le darán un buen efecto.

1ª. Sueñe más allá de lo que le parezca posible.

2ª. Anhele todo aquello que ha soñado tener.

3ª. Actúe para hacer que esos sueños sean realidad.

Como seguimos en las fórmulas espirituales, habría que decir que la tercera frase es la que muchos, a decir verdad, no logramos cumplir.

Lo que ocurre es que a veces no tenemos decisión para emprender los proyectos. Podemos hacer cualquier cosa, sólo si tenemos suficientes deseos de ejecutarla y sobre todo, si persistimos hasta lograrla.

En este punto y, con todo respeto a las religiones, cualquiera que ella sea, habría que advertir que nos han enseñado a someternos, a resignarnos y hasta ser pobres, como si eso fuera un sueño.

Si le ponemos sentido común a las cosas, el Altísimo no pudo haber creado las riquezas para no disfrutarlas.

¡Todo lo contrario! Él las diseñó para nosotros y sería algo tonto renunciar a ellas.

Nosotros nacimos para vivir dentro de los sueños, o mejor dicho, dentro de los ideales que Dios nos trazó.

Ningún sacerdote, ningún maestro, ningún pastor podría negar esta frase: Dios quiere que tengamos cosas buenas.

¿Quiere un ejemplo?

Un labriego podría afilar la tierra con un pedazo de palo. Sin embargo, si él tuviera un arado o incluso una de esas modernas tecnologías utilizadas para la siembra, con seguridad que esas herramientas le servirían para sacarle más provecho a sus cultivos. ¿O no?

Es como si Dios nos hubiese dado a todos una especie de cheque en blanco: tenemos la opción de llenarlo como queramos, y debemos creer y tener claro que esa cifra puede ser considerable.

Lo dice la misma Biblia: “Todas las cosas que deseemos, cuando las pidamos orando y creamos que las podremos recibir, las tendremos”.

O sea que es aquí y ahora, en la tierra, donde las riquezas que Dios creó pueden ponerse a trabajar para el bien de nosotros.

Entonces, ¿por qué no soñar?

Decida qué es lo que usted desea, sueñe y actúe para hacer realidad esa meta. ¡A volar!

Las personas que tienen algún tipo de ilusión en la vida sueñan. Ellas tienen claro que la esperanza es un árbol en flor que se balancea al vaivén de sus ramas.

¡Es cierto!

Para que sus sueños se conviertan en realidad, tiene que ponerlos a volar como las cometas: ¡lo más alto posible!

Para ello, hay un consejo: ¡Recupere los sueños de la infancia! Esa es una de las salidas para tomar la pista de nuestras esperanzas.

Vaya por el túnel del tiempo y recuerde qué soñaba usted cuando era un niño: ¿Qué quería ser cuando fuera grande?; y cuando jugaba al escondite, ¿cuál era el sitio que lo hacía sentir más seguro?

Si ya tomó el ‘tiquete del pasado’, analice cómo hacía usted para lograr lo que quería … Pues, ¡soñando!

La pregunta que surge entonces es: ¿Cómo pueden los niños traducir sus sueños infantiles en realidades?

Un artista, de pequeño, sueña que se disfraza y así interpreta desde la infancia su obra artística. Después, en su vida adulta hace bastante teatro.

El padre italiano Mario Ronchetti, quien creció en medio de un hogar de opulencia y estaba predestinado a ser un gerente de bancos, decía que siempre se vestía con ropas sencillas y que se soñaba viajando a un país que le pudiera decir algún día a él que lo necesitaba:

“… En 1982 mi sueño se hizo realidad, llegué al humilde barrio ‘La Transición’, de Bucaramanga, donde pude servirle a la gente marginada”.

La fórmula del religioso fue la misma que todos debemos utilizar: ¡Puso sus sueños a volar!

Según el sacerdote Mario, “… la idea es que usted a través del sueño se conecte con sus energías, las explore, juegue con ellas y después emprenda el vuelo de posibilidades que le harán tomar la pista de la realidad”.

No hay una varita mágica por ahí dando vueltas.

El sueño simplemente tiene que planearse con fe. Tal vez, el único secreto, según el padre Mario, es que cuando usted sueñe, lo haga de esta forma: ¡Con los ojos abiertos y con los pies en la tierra”. Ejercicio

¿Desea un mejor trabajo? ¿Quiere cambiar de casa? ¿Anhela un hogar feliz?

Lo primero que debe hacer es definir qué es lo que desea en la vida. Alguien recomendó, alguna vez, que la gente debería escribir lo que quiere en una hoja con letra clara y poner ese papel debajo de la almohada.

Cada día, al levantarse, se debe leer en voz alta la lista de cosas que anhela. Cuando la hace, en la mente quedan esos sueños sonando como campanillas y sólo hasta que consigue lo que quiere, el pensamiento no descansa en recordárselos.

Cuando sus deseos se unen con los deseos de Dios y su voluntad se mezcla con la de Dios, entonces las cosas fluyen.  

Fuente: http://www.vanguardia.com

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