LA GRATITUD NO ES GRATUITA
David Fischman
Hoy es frecuente encontrar a personas que trabajaron en una empresa que les dio apoyo, capacitación y oportunidades, pero que, una vez fuera de la organización, en lugar de mostrar agradecimiento, se dedican a hablar mal de ella. O empleados que entregaron todo su compromiso y motivación para lograr resultados, pero sienten que la empresa no reconoció su esfuerzo ni siquiera con un simple agradecimiento. Como verán en el artículo, la gratitud, el sentimiento de estar agradecidos por un beneficio o regalo recibido, no viene fácil.
¿Por qué no abunda la gratitud? La gratitud requiere de dos elementos. Primero, necesitamos reconocer haber recibido un beneficio o regalo. Frecuentemente, la competencia, los problemas, o el centrarnos en nosotros mismos y en nuestras metas nos dificulta tomar conciencia de lo que recibimos de los demás. En segundo lugar, si no somos humildes, si tenemos la actitud de que lo merecemos todo, será difícil valorar los beneficios recibidos de los demás. Como ejercicio, reflexione sobre cinco aspectos por los cuales usted se siente agradecido con la vida o trabajo. Cuando planteo este ejercicio en mis talleres, las respuestas más comunes son: estoy agradecido por tener una familia feliz, por tener un trabajo digno, por tener salud.
Esta pregunta tiene la magia de sacarnos de nuestro contexto egocéntrico y hacernos tomar una actitud de humildad. Nos hace reconocer que tenemos suerte, que hemos sido bendecidos por tener una serie de beneficios de los cuales no éramos conscientes. Reflexionar sobre lo que estamos agradecidos de forma semanal nos ayuda a sentir una mayor gratitud hacia la vida. ¿Vale la pena tener gratitud? Los investigadores Emmons y McCullough se hicieron la misma pregunta. En una investigación, pidieron a tres grupos de personas escribir un diario. A un grupo le pidieron que escribieran sobre acontecimientos importantes en su vida, a otro sobre acontecimientos que generaron estrés y, al tercer grupo, que escribiera sobre aspectos por los que se sentía agradecido; es decir, un diario de gratitud. Después de varias semanas, descubrieron que el grupo que escribió el diario de gratitud tuvo menos enfermedades, progresó más hacia sus metas y tuvo mejor ánimo que los otros grupos.
En una investigación similar, se encontró además que las personas que llevaron un diario de gratitud reportaron haber ayudado a un mayor número de personas. Sentir gratitud no solo nos beneficia como personas sino que además, el sentirnos agradecidos por lo que recibimos, nos nace ayudar a los demás. Cuentan que un nómada se encontró un manantial de agua fresca y quiso compartirla con su rey. Colocó un poco de agua en un recipiente de cuero y emprendió el viaje hacia el palacio. Cuando el llegó, el agua ya estaba rancia y tenía mal olor. Pero el nómada, sin saberlo, le entregó el agua a su rey con mucho amor.
El rey olió el agua, la bebió con gratitud y el nómada se fue con satisfacción. Cuando le preguntaron al rey: «¿Cómo pudo tomar esa agua podrida y pretender que la disfrutaba?» El rey dijo: «No es el agua la que probé, sino el espíritu de amor y servicio con que se me entregó».Tome una actitud de gratitud en la vida, como el rey de la historia. Escriba su propio diario de gratitud. En el trabajo le será más fácil reconocer la contribución de sus subordinados y lograr una mayor motivación de su equipo. En su vida, al ser más humilde y agradecido, tendrá una actitud más positiva hacia las dificultades y, por ende, le será más fácil resolverlas.
Fuente: http://mensual.prensa.com