LA SOMBRA DE TU DESTINO ES ALARGADA
Ricardo Ros
Laura me escribe un email en el que me dice que su vida es un desastre porque no ha tenido suerte: una infancia perdida, madre soltera a los 16 años, no pudo estudiar, no pudo trabajar y vive, a sus 38 años, con sus padres, su hija, y su nieta de tres años, fruto también de una relación sin padre conocido. Me dice que tiene ansiedad desde hace 20 años y que está enganchada al Trankimazin, que sin esas pastillas no podría vivir. Culpa de todo lo que le pasa a sus padres, que no supieron darle todo el amor que necesitaba.
Juancho me cuenta que desde los quince años comenzó a fumar marihuana, a los 18 empezó con la heroína y hoy, a los 40, ha pasado por cientos de centros de desintoxicación, pero siempre vuelve a caer. “Lo más que he aguantado sin drogarme es tres meses” Me cuenta que todo el problema es de la sociedad, que la sociedad es la que no le ha dado oportunidades pero sí le ha dado acceso a las drogas. “La sociedad debería pagarme todo el daño que me ha hecho”, dice sin sonrojo.
Miguel está en paro, nunca ha trabajado en cosas serias, siempre ha hecho chapuzas. Pero últimamente, con la crisis, dice, ya no tengo ni para comer. Tiene siete hijos con diferentes mujeres y, “si no tengo para comer yo, ¿cómo les voy a enviar dinero a ellos?” Miguel me pregunta si conozco a alguien del Gobierno que le pudiera dar una pensión y una casita para vivir. “Yo tengo derecho como los demás a tener una casa y tener una vida feliz, pero me tienen marginado, a otros les dan casas, pero a mí no”
No podemos elegir muchos aspectos de nuestra vida. Pero nada ni nadie es lo bastante poderoso para impedir que escojamos nuestros pensamientos, nuestras emociones y nuestras conductas. Podemos culpar a los demás, podemos culpar al Gobierno o a la sociedad, pero ni los demás, ni el Gobierno ni la sociedad tienen ninguna responsabilidad en las decisiones que tomamos día a día sobre nuestra propia vida.
Laura es responsable de haberse quedado embarazada (junto al hombre que le ayudó), de no haber estudiado o de no haber trabajado nunca. Juancho es el único responsable de haberse enganchado a las drogas, fue él quien decidió meterse en ese mundo. Miguel tiene toda la responsabilidad de haber tenido siete hijos a los que no puede alimentar ni educar, o de no haber sabido ganarse la vida.
El destino lo marcamos las personas con nuestras decisiones. La suerte es producto de nuestras conductas y de nosotros mismos.
¿Crees que algo va mal en tu vida? ¿Piensas que son los demás, tus padres, la sociedad, el gobierno, los responsables? Busca en ti, analiza qué puedes hacer diferente para llegar a la meta que tanto deseas. Sólo tú puedes cambiarlo y decidir tu destino. La sombra de tu destino tiene que caminar por delante de ti.
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Fuente: http://www.ricardoros.com