REFLEXIONES

RECOMPENSAR A LOS BENEFACTORES

Jim Rohn

Padres, líderes, empleados, profesores y voluntarios, ¿habéis descubierto uno de los grandes misterios positivos de la vida? Este es: Toda vida parece desear recompensar a  su benefactor.

Si te conviertes en benefactor, recibirás esas recompensas increíbles. Si eres el benefactor del jardín, las flores parecen decirte, “mírame, mira qué brillante y bonita soy porque tú cuidaste de mí. Deseo recompensarte siendo bonita, encantadora, espectacular.”

Tus  propios hijos, si te conviertes en su benefactor, querrán recompensarte con sus progresos. Enseñé a mis hijas a nadar. Y mis hijas decían, cuando estaban a punto de zambullirse, “Papi, papi mira, mira” como diciendo, “mira lo que has creado, has gastado tu tiempo conmigo y ahora mírame. Esta es la recompensa. Mira cómo me zambullo.” Fui su benefactor.

Descubrí que todos los deseos de la vida responden al benefactor. Aquel que da su tiempo, da su esfuerzo, da su paciencia, da sus ideas, el beneficio de su experiencia. Lo que sea que se haya beneficiado de eso, desea corresponder. La cosecha desea crecer. El niño desea mostrarle cuánto progreso ha hecho.

Y recuerda que aquello hacia lo que tú te mueves tiende a moverse hacia tí. Así que cuando te mueves hacia la educación, la educación comienza a buscarte. O cuando te mueves hacia el progreso, el progreso parece querer abrazarte. Lo descubrirás, casi predeciblemente, mientras te  mueves a ayudar a aquellos a los que cuidas, ellos desearán pagarte con su propio éxito y logro.

Para su éxito

Fuente: http://www.creaturealidad.com

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