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Joachim de Posada 

Me cuesta trabajo el poder expresar cuánto desagrado me causan estos destructores del progreso que voy a compartir con ustedes en este artículo.

Puedo categóricamente decir que estas actitudes que voy a describir han posiblemente destruido a miles y miles de empresarios, profesionales, y dueños de negocios en general.

También debo confesar que en ocasiones, me han afectado a mí y por esa razón nunca empecé proyectos que debería haber empezado y algunos que empecé, nunca los terminé.

Por suerte, los mas importantes de mi vida, por ejemplo mis 3 libros, si los empecé y terminé. ¿Cuáles son los tres destructores?

1. La búsqueda de la perfección.

2. La postergación o dejar para mañana lo que se puede hacer hoy

3. No dar seguimiento

Constantemente me topo con estas tres situaciones en el mundo de los negocios. Tengo también amigos que estos enemigos les han costado miles de dólares y pensando en uno en particular, posiblemente su carrera no ha alcanzado el nivel que debería haber alcanzado porque se ha dejado vencer por dos de los tres enemigos. En muchas personas estos enemigos cuando se apoderan de ellos, pueden tenerlos en sus garras por el resto de la vida como tengo constancia que le ha pasado a muchos.Recuerden sus días de colegio. ¿Qué es lo que todas las maestras le decían todos los días? Tienen que estudiar para sacar una A o sea sobresaliente. Ésa debe de ser la meta para todos los estudiantes, sacar una A. Éso está muy bien y eso que la maestra decía era verdad. Al igual que los que tus padres te decían, “estudia mucho para que saques A y así algún día serás un profesional y podrás vivir una vida cómoda en unión a tu esposa y a tus hijos.”

Estoy de acuerdo en este mensaje que le daban en sus tiempos de colegio pero ahora millones de personas siguen, aún después de haber salido del colegio, tratando de sacar A en sus ideas, en sus negocios, en sus proyectos y en cualquier otra cosa que emprendan en la vida.

¿Tienen como objetivo sacar A y qué creen que pasa? Nunca empiezan. Nunca. Ahí se quedan tratando de que todo lo que hagan salga perfecto y total, no logran ningún resultado.

Un destructor del éxito es la búsqueda de la perfección. La búsqueda de la perfección le roba a la gente tiempo libre, riquezas, crecimiento personal y triunfos que si no hubieran caído victimas de sus garras, hubieran podido conseguir.

Ahora es que me doy cuenta de algo que un profesor universitario nos decía hace años. Los que sacan A en la universidad escribirán los libros de textos que se enseñarán en las universidades, los que sacan B serán los profesores que enseñen el material a los estudiantes universitarios y los que saquen C, serán los que contribuirán con los millones de dólares que ganen a que las universidades puedan seguir funcionando.

Qué simpático este profesor, sin embargo en algo tenía razón, ya que parece ser que él sabía que los que sacaban C no eran tan perfeccionistas y comenzaban los proyectos aun si no estaban perfectos porque era mejor arrancar que quedarse paralizado por la perfección.

Hay un dicho que reza que la perfección es enemigo de lo bueno, otro que dice, “no caigas victima de parálisis por análisis”, ambos contienen gran sabiduría.

Un famoso orador estadounidense, el cual he conocido en varias ocasiones, solía decir que “cualquier cosa en la vida que valga la pena hacer, vale la pena hacerla mal”. Lo repetía de nuevo, “cualquier cosa en la vida que vale la pena hacer, vale la pena hacerla mal.” Y entonces, cuando ya tenía a la audiencia en choque, agregaba, “hasta que se  aprenda a hacer bien”. Que mensaje más profundo éste.

Hace años, en una conferencia que ofreció el fallecido Gary Halbert, me presentó ante la audiencia con los datos de mi biografía pero agregó, “quien me ha enseñado la lección más importante en mi carrera, “cualquier cosa que valga la pena hacer, vale la pena hacerla mal, hasta que se aprenda a hacer bien”.

Gary no empezaba los proyectos porque quería que fueran perfectos y por buscar esa perfección, el proyecto no arrancaba nunca. Cuánto me alegro que mi hizo caso y pudo completar proyectos muy importantes en su vida.

El segundo gran enemigo, es la postergación, dejar las cosas para después y nunca hacerlas o hacerlas demasiado tarde. Para poder vencer a este enemigo, hay que tener mucha disciplina y tomar la decisión de que va a hacer algo al respecto. Haga una lista de las cosas que usted posterga en la vida. Usualmente la gente posterga cosas que no le gusta hacer, cosas difíciles, cosas de gran envergadura o que son aburridas.

Un buen sistema para llevarlas a cabo, es usar un planificador electrónico o de papel. Si tiene uno, ahora mismo deje de leer este artículo y ponga en su agenda, día, y hora cuando usted va a hacer eso que está postergando. Así, una a una, vaya atacando todas las tareas que ha estado postergando.

El tercer gran enemigo es la falta de seguimiento. No me deja de asombrar que aún en tiempos difíciles, muchas personas no hacen lo que les dicen a los clientes que van a hacer. Cuando usted le dice a un cliente que lo va a llamar la semana que viene, el martes, a las 10 de la mañana, a esa hora el cliente deberá recibir su llamada.

Tiene que apuntarlo en su agenda para que esa llamada se haga. Su agenda debe de ser revisada todos los días por quince minutos para así poder planear su día. Yo me encuentro con gente que no le da seguimiento a las cosas todos los días. Hasta gente que me quieren vender algo, no me llaman cuando dicen que me van a llamar.

Hace unos días, una joven me llamó para explicarme un sistema de mandar comunicados de prensa en forma continua. Quedó en llamarme el miércoles a las 10 de la mañana. Me llamo a las 11 de la mañana y no pude dedicarle el tiempo que necesitaba para la explicación. Me dijo que se confundió con el cambio de hora entre Puerto Rico y Nueva York. “Ok, no hay problema”, le dije, “llámeme el viernes a las 11 de la mañana”.

Me llamó el viernes a las 2 de la tarde y le dije que no podía tomar la llamada y que si tenía interés la llamaría cuando pudiera. No la he llamado ni la pienso llamar porque ¿cómo voy a confiar en una persona que no tiene palabra y no cumple lo que promete?

Estamos en un mundo competitivo donde sólo los más disciplinados pueden triunfar. Si usted se resiste a buscar la perfección, no posterga lo que tiene que hacer y le da seguimiento a todo lo que usted promete que le va a dar seguimiento, usted será uno de los que triunfará en este mundo tan competitivo.

Haciendo esas tres cosas, tiene la mitad de la batalla ganada.

Fuente: http://espanol.pfinance.yahoo.com

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