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EL CÍRCULO VICIOSO DE LA SOCIEDAD

David Fischman 

“Si le preguntara qué quiere en la vida, posiblemente su respuesta sería: paz, amor, equilibrio y tranquilidad. Sin embargo, si le preguntara qué siente mayormente en la vida, probablemente su respuesta sería: angustia, miedo y estrés”.


En este breve artìculo el Dr. David Fischman nos da algunas ideas sobre lo que podemos hacer para enfrentar las exigencias del mundo moderno sin que nos arrastre la corriente. 

¿Qué se puede hacer? A continuación planteo algunas ideas: Un ejecutivo sale de su casa relajado luego de tomar desayuno. Camino a la oficina, prende la radio y escucha noticias alarmantes. En el mundo no solo ocurren noticias terribles, pero esas son las que generan ráting. Llega a la oficina con mucha adrenalina; se siente amenazado por las noticias. En la oficina se enfrenta a un sinnúmero de problemas: quejas de clientes, ofertas de la competencia, conflictos interpersonales e incumplimiento de metas presupuestales. Siente angustia, descontrol, impotencia. Al mediodía recibe malas noticias: un competidor extranjero, líder en el rubro, se instalará pronto en el país. Se imagina lo peor. La empresa podría quebrar, podría perder su trabajo. Se llena de pánico. Terminado el día, camino a casa, quiere mantenerse actualizado pero nuevamente escucha noticias desesperanzadoras. Luego de un día de miedos, angustias y estrés sigue estresándose. Llega a su casa, ve a sus hijos y siente alivio, pero cede ante las presiones de su hijo para jugar videojuegos. Quiere ser un buen padre. Con su hijo, asesina virtualmente a cientos de enemigos. Se envicia, quiere seguir matando. La adrenalina generada es elevada, el suspenso y el miedo lo siguen cautivando, se siente estresado. En la noche, con su esposa, ve televisión. Ve matanzas, descuartizados, asesinos, explosiones, buenos y malos, y percibe suspenso, tensión y mucho miedo. Mientras ve televisión, decenas de comerciales que promueven antivalores van filtrándose en su cerebro.

Este puede ser un día típico de un ejecutivo de negocios, en el que los protagonistas son la angustia y el miedo. Lo paradójico es que ninguno de nosotros anhela experimentar estas sensaciones pero estamos todos envueltos en un sistema que lo refuerza. ¿Qué se puede hacer?

Una balsa de canotaje desciende por el río a toda velocidad desde la altura hacia un lugar más bajo. Las personas en la balsa no necesitan hacer esfuerzos especiales para ir a favor de la corriente; solo deben cuidarse de las piedras del camino. La corriente los lleva hacia menores alturas. Sin embargo, si quisieran ir contra la corriente, el esfuerzo sería muy grande.

Lo mismo le ocurre al ejecutivo, la corriente de la sociedad, de la globalización, lo lleva hacia pensamientos y sentimientos bajos, hacia el miedo, la angustia, el estrés. Está en su balsa bajando y tratando de evitar piedras en el camino. Sin embargo, si quisiera encontrar en su vida paz, tranquilidad y armonía tendría que hacer un esfuerzo muy grande contra la corriente.

En el trabajo tendrá que aprender a tomar distancia de los problemas, a vivir más despegado. Algo fácil de decir pero difícil de hacer. Para lograrlo se requiere de alguna práctica espiritual, que nos eleve y nos haga tomar perspectiva para entender nuestra verdadera misión en la vida.

Un niño se llena de rabia cuando no entiende el porqué de su castigo. Sus padres buscan ponerle límites y ayudarlo a tener una autoestima sólida. El ejecutivo es como el niño enfrentando castigos y dificultades. Si solo percibe los problemas como castigos del destino, será muy difícil lograr el desapego. Pero si entiende que los problemas son para su propia mejora y crecimiento, su actitud cambiará radicalmente. Por otro lado, en el resto de nuestra vida debemos remar contra la corriente y hacernos cargo de cuidar nuestro entorno externo e interno. Trate de evitar exponerse a la negatividad y el pesimismo de algunos medios, sobre todo noticieros. Evite exponerse a series televisivas que transmitan angustia o agresión y a videojuegos de violencia.

Tome la vida en sus manos y use su tiempo libre para recuperar su paz y equilibrio. No se deje arrastrar por la corriente.

Fuente: http://www.alfaguara.com.ar

LA MEMORIA Y LA IMAGINACIÓN

Dios puso en el ser humano dos maravillosas herramientas: la memoria y la imaginación. Mediante la memoria aprendemos del pasado; y mediante la imaginación creamos el futuro. Son tan poderosas estas herramientas, que cuando las usamos mal, producen poderosos resultados negativos.

Por ejemplo, esos seres que utilizan la memoria tan sólo para recordarse sinsabores y fracasos; o los que usan su imaginación para crearse hipotéticos problemas e imposibilidades. Convierten así su vida en un mundo de infelicidad.

Pero la memoria, bien dirigida, es toda una bendición. Nos recuerda éxitos pasados, dándonos confianza para el futuro. Y nos recuerda también nuestros errores, ayudándonos así a no cometerlos nuevamente.

¿Y la imaginación? Es esa herramienta maravillosa que nos permite literalmente “ver” las cosas no como son, sino como quisiéramos que fueran. Utilizadas correctamente, nos conducen magníficamente a crearnos un mejor futuro.

Vayamos ahora a sus planes para el 2008. ¿Qué quisiera usted haber logrado cuando haya finalizado? ¿Qué clase de respeto quiere de los demás? ¿Qué clase de persona anhela usted ser?

¿En qué quiere haber prosperado usted? ¿Y los suyos? ¿Tiene ya claras sus metas? ¿O dejará que la falta de planes planifique su fracaso?

LO NEGATIVO: Dejar de utilizar, o utilizar en nuestra contra, la memoria y la imaginación.

LO POSITIVO: Comprender que Dios nos hizo para triunfar, crearnos a propósito, mediante nuestras metas, un mejor futuro.

Fuente: http://www.quechilero.com

FRACASO Y ÉXITO VAN DE LA MANO

Leo Alcalá 

Errar es de humanos. Más aun, errar es de personas exitosas.

El éxito no es la ausencia del fracaso o de la equivocación. De hecho, el camino del éxito se define muchas veces cuando nos encontramos ante lo que—juzgado desde la perspectiva limitada del momento—salió mal.

En todo momento, la probabilidad de fallar es real. Quizá en algunas circunstancias la probabilidad es del 1%; en otros un opuesto 99%. Pero es posible. Fallar es uno de tantos escenarios posibles.

¿Qué haces tú ante la posibilidad del fracaso? ¿Te paralizas? ¿Lo evitas a toda costa? ¿Prefieres quedarte con lo seguro?

Varios son los refranes populares que reflejan creencias quizá instaladas en un inconsciente colectivo que le huye al riesgo. Un par de ejemplos:

“Más vale pájaro en mano que cien volando”.

“Más vale malo conocido que bueno por conocer”.

Pero aquí va otro: “El que no arriesga… ni gana ni pierde”. Yo prefiero expresarlo así: “El que no arriesga ¡pierde!”. Pierde la oportunidad de aprender. Pierde la claridad de aquello que no funciona. Pierde el tiempo que ahora podría dedicar con mayor eficacia al logro de sus metas. Pierde la plenitud que se experimenta cuando—aun ante el fracaso—sabes que has dado lo mejor de ti.

Nuestro mayor peligro no es que fallemos en grande, sino en que nos conformemos con pequeños éxitos. Victorias por debajo de tu potencial que te conduzcan a un conformismo limitante.

Bob Proctor, autor norteamericano, lo dice así:

“Fallar no te hace un fracasado. El único momento en que fracasamos es cuando decidimos no seguir intentándolo”.

Hace un par de noches escuché una conferencia de Carlos Saul Rodríguez, psicólogo venezolano que ha trabajado con nuestra selección nacional de fútbol. Allí le escuché una historio de cuando inició su trabajo con la selección y compartió con los “muchachos” del equipo una convicción esencial para triunfar: de cada partido hay dos resultados posibles, o ganamos o aprendemos.

¿Te estás dando el permiso para fracasar?

Porque si no estás reduciendo significativamente tu capacidad para avanzar. Si quieres aumentar tu éxito quizá sea cuestión de exponerte más a la posibilidad de fallar.

Suena extraño, pero funciona:

Aumenta la frecuencia de tus fracasos y—si rápidamente los transformas en aprendizajes—amplificarás exponencialmente la dimensión de tus éxitos.

Tres palabras: Arriésgate. Aprende. Avanza.

Y bien podemos sumar una cuarta: ¡Ahora!

Fuente: http://www.publicidad-internet.com 

APRENDER DE LOS ERRORES

Blair Singer

Hace algunas semanas hice referencia a una de las causas por las que mucha gente que se inicia en el negocio de las ventas fracasa, y esto se debe por que en algún momento han perdido la negociación con su propia mente; es decir, se han dejado vencer por su “vocecita”.

En muchas ocasiones esta batalla se libra sobre el terreno de la confusión, de la adversidad, el caos o la duda. Es en esos momentos cuando las cosas parecen no tener solución, y al mismo tiempo prevalece una sensación de frustración. De lo que no nos damos cuenta es que este tipo de situaciones nos ofrecen una verdadera oportunidad de crecimiento personal.

Hago mención de esto porque mucha gente cuando está a punto de alcanzar el éxito… se queda corta. Sólo alcanzan entre el 80 y el 90% de todo su potencial; esto se debe a que no confían plenamente en el proceso de aprendizaje. Evitan cometer errores o buscan la salvación en las manos de terceras personas.

Siempre existe el caos y la confusión antes de que aparezca la claridad y el orden. Así es como trabaja la naturaleza.

Puedes haber sido condicionado por el orden social para aceptar las respuestas de alguien más. Existen dos problemas con esta situación. El primero, es que te aleja de toda posibilidad de obtener un verdadero aprendizaje y acumulación de recursos para enfrentarte a la adversidad en el futuro. El segundo, es que por lo general los comentarios y los consejos de los demás nos llegan demasiado tarde y además están basados en un juicio hecho a la ligera de la situación ya que quién se encuentra atrapado en el dilema eres tú.

El verdadero aprendizaje se obtiene cuando caes, encuentras el error, aprendes de el y corriges la situación.

Aquí te presento una lista que puedes usar como referencia para asegurarte de que te encuentras en el camino correcto y más corto hacia el aprendizaje.

1. Rodéate con personas sinceras, que puedan decirte la verdad aunque a veces no sea agradable. Este tipo de personas son tus verdaderos amigos.

2. Nunca niegues el haber cometido un error, te escondas o mientas al respecto. Si nunca reconoces tus errores jamás podrás corregirlos. La batalla que se pierde con mayor frecuencia dentro de nuestra mente, es en la que nos mentimos acerca de nosotros mismos. Admite tus errores rápidamente.

3. No seas demasiado duro contigo mismo. No exageres la situación, pero tampoco te consideres un tonto. Has ingresado a la prestigiosa fraternidad de muchos ganadores que han fracasado mucho antes que tú. Presume acerca de tus errores especialmente si son enormes.

4. Si llegas a buscar ayuda, encuentra a un mentor que te ayude a descubrir la verdad por ti mismo y te motive a aprender. Sé que es más fácil decirlo que hacerlo, pero la mejor forma de aprender a manejar los errores es cometiéndolos “lo más rápido posible” confiando en que el proceso de aprendizaje a la larga te dará la experiencia necesaria para minimizarlos.

Buckminster Fuller solía decir que “Los errores se convierten en pecado cuando NO los admitimos”. “Cuando los seres humanos admitimos y reconocemos que hemos cometido un error, es cuando se más nos acercamos a esa “misteriosa integridad” que gobierna el universo”.

¡Sé increíble!

Fuente: http://micibercafe.com.mx

BARCOS ABANDONADOS EN MEDIO DEL MAR

Ricardo Ros 

El 15 de Mayo de 1990 la Galería Christie’s vendió un cuadro por valor de 82,5 millones de dólares. El cuadro, titulado “El Retrato del Doctor Gachet”, estuvo durante muchos años abandonado en una casa de Arlés, cubierto por el polvo y el moho. El que llegaría a ser el pintor con mayor influencia en el postimpresionismo, expresionismo, fauvismo y los principios del abstraccionismo, no conoció la gloria en vida. Vincent van Gogh se adelantó a su tiempo y no fue comprendido por sus coetáneos. Él estaba preparado, los demás, no.

Alexander Fleming descubrió la penicilina en 1929. Los demás científicos no le prestaron atención durante veinte años, al considerar su descubrimiento como algo sin importancia. El Premio Nobel de Medicina no lo recibió hasta 1945. La comunidad científica no estaba preparada, aunque la penicilina sí estaba disponible. Fleming no patentó su invento y lo donó a la humanidad.

Me dices: “Intenté conseguir mis sueños, luché por ellos y no los conseguí. Trabajo en algo que no me gusta desde hace muchos años y sólo pienso en el día en que me pueda jubilar. Mi vida ha sido un desastre”

Luchaste, no lo conseguiste y te rendiste. ¿Hace cuánto tiempo que luchaste? ¿Hace cuánto tiempo que te rendiste? ¿Cuánto tiempo llevas con el barco a la deriva?

La vida pasa muy rápido. Pero la vida está llena de oportunidades. El problema es que las oportunidades no siempre están disponibles, ni nosotros estamos preparados para aprovechar esas oportunidades en un momento determinado de nuestra vida. Estar disponible no significa estar preparado. 

Esto que acabo de decir es muy importante. Te lo repito:

ESTAR DISPONIBLE NO SIGNIFICA ESTAR PREPARADO

¿Luchaste cuando no estabas preparado? ¿Luchaste cuando no estaba preparado el mercado? ¿Luchaste cuando no estaba preparada la sociedad para la innovación que querías establecer? ¿Luchaste cuando no estaban preparados tus familiares, tus amigos, tus jefes, tus competidores…?

Lo más probable es que ahora lo consigas. Pero piensas “ahora ya es tarde, ya no tengo fuerzas, ni esperanzas, se me ha acabado la ilusión”. Tu temor está en que tienes miedo de fracasar otra vez.

Si fallaste una vez, ¿por qué no lo haces de nuevo? Las circunstancias, tus conocimientos, tu experiencia han cambiado. Tú ya no eres la misma persona de hace años. Has crecido en todos los sentidos. Ahora tienes una nueva oportunidad de iniciar un nuevo negocio, de cambiar de trabajo, de volver a estudiar, de iniciar una nueva relación sentimental, de comenzar una nueva relación con tu pareja basada en nuevos valores… Porque no es posible que tus conocimientos, tu experiencia, tu forma de ver la vida, sigan siendo los mismos que hace diez, veinte o treinta años.

¿Qué opinas? 

Fuente: http://www.ricardoros.com

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