16
May
2010
Un Sultán soñó que había perdido todos los dientes.
Al despertar, ordenó llamar a un sabio para que interpretase su sueño.
- ¡Qué desgracia Mi Señor! – exclamó el Sabio.
- Cada diente caído representa la pérdida de un pariente de Vuestra Majestad.
- ¡Qué insolencia! – gritó el Sultán enfurecido. ¿Cómo te atreves a decirme
semejante cosa? ¡Fuera de aquí!
Llamó a su guardia y encargó que le dieran cien latigazos.
Más tarde mandó que le trajesen a Nasrudín y le contó lo que había soñado.
Este, después de escuchar al Sultán con atención, le dijo:
- ¡Excelso Señor! Gran felicidad le ha sido reservada.
El sueño significa que sobrevivirás a todos vuestros parientes.
Se iluminó el semblante del Sultán con una gran sonrisa y ordenó que le
dieran a Nasrudín cien monedas de oro.
Cuando el muláh salía del Palacio, uno de los cortesanos le dijo admirado:
- ¡No es posible! La interpretación que habéis hecho de los sueños es
la misma que el primer Sabio. No entiendo porque al primero le
pagó con cien latigazos y a ti con cien monedas de oro.
- Recuerda bien amigo mío, respondió Nasrudín, que todo depende de la
forma como se dicen las cosas.
Colaboración de Gonzalo González
Fuente: http://aprendiendo-a-crecer.blogspot.com
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17
December
2008
David Montalvo
Si la vida te ha jugado una mala pasada o sientes que los problemas te agobian como nunca, si te encuentras sin aparente salida, levanta tu mirada y dale GRACIAS a Dios por eso. ¿Dar las gracias en estos momentos? Definitivamente David se volvió loco, podrás pensar. Pero no, no estoy en ningún lapsus fuera de la realidad o bajo el efecto de alguna droga.
Tal vez esto te parece “positivismo exagerado” o alucinante, pero créemelo, si te encuentres en un momento complicado, estás en una OPORTUNIDAD más valiosa de lo que puedes llegar a creer ahorita.
Las empresas con más éxito en el mundo o los emprendedores más visionarios se dan cuenta que los “problemas” o “fracasos” son zonas de oportunidad, de crecimiento, de desarrollo.
Estoy seguro que Edison descubrió en el invento del foco razones no para rendirse y mandar todo por la borda, sino razones para continuar y para demostrarse a sí mismo de su gran capacidad.
En estos momentos me sincero contigo, querido lector y te confieso que no soy de hule ni de palo, soy un ser humano como tú, con momentos complicados, de ellos no me he salvado, pero lo que sí he logrado evadir es el sentimiento negativo que puede generar este tipo de enfrentamientos con la vida.
Como lo he repetido en mis cursos, conferencias y lo aclaro de forma intensa en mi último libro “Un café con tu conciencia”, “Lo que cambian no son los problemas, sino la visión con la que los enfrentamos”.
A veces hemos caído en ver esos sentimientos como si fueran normales. Hace algunos días una persona me comentaba “David, mi vida es una porquería pero ya me acostumbré, sé que puedo lidiar con ello”.
¡Qué impresionante! y que desgaste de tiempo. Pensar que lo normal es sufrir, humillarse, sentirse deprimido o angustiado. Lo normal es sentirse extraordinariamente bien como lo menciona Alejandro Ariza.
Eso es lo normal, descubrir en cada momento UNA OPORTUNIDAD de conocernos, saber lo que nos afecta, lo que nos ayuda, nuestras potencialidades, hasta dónde somos capaces de llegar, saber con quién podemos contar, saber simplemente qué deseamos hacer con nuestra vida.
Las oportunidades son para aprovecharse, no para guardarse. Las situaciones difíciles nos van forjando en el fuego, haciéndonos más fuertes y más brillosos como el oro. No tengas miedo si el día de hoy estás en un momento complicado, en cualquier instante una luz te indicará la salida y descubrirás grandes regalos. Regalos que tal vez no hubieras recibido si no pasabas por este tipo de pruebas.
No olvides que la siguiente vez que te enfrentes a un revés en tu vida o a una mala jugada, se te están ofreciendo oportunidades, simples y valiosas oportunidades
Fuente: http://www.liderazgoymercadeo.com
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8
January
2008
Jim Rohn
“He encontrado que algunas veces la sutil diferencia en nuestra actitud puede ser tan simple como el lenguaje que usamos, lo cual de seguro puede significar una enorme diferencia en nuestro futuro”.
La diferencia está en como se habla uno a sí mismo y a los demás. Concientemente debe tomar la decisión de evitar decir lo que usted no desea expresar y comenzar a decir lo que en realidad usted desea expresar. Yo a eso lo llamo CONVICCIÓN.
Veamos unos ejemplos:
En vez de decir: “¿Qué pasa si alguien no responde?” Ud. dice “¿Qué pasa si en verdad responde?”
En vez de decir: “¿Qué pasa si alguien dice no?” Ud. dice “¿Qué tal si te dicen que si?”
En vez de decir “¿Qué pasa si se paran y se van? Ud. dice “¿Qué tal si se quedan?”
En vez de decir “¿Qué pasa si esto no funciona?” Ud. dice “¿Qué tal si en verdad funciona?”
Y la lista continúa.
Cuando usted comienza a pensar y a decir lo que realmente desea, entonces su mente automáticamente cambia y lo jala hacia esa dirección. Algunas veces puede ser tan simple como sólo hacer pequeños cambios en su vocabulario y como usted da a conocer su actitud y filosofía.
Nuestro lenguaje también influye en como otros se desempeñan y también en como se comportan a nuestro alrededor. Un adolescente le dice a su padre “Necesito que me des 20 dólares”. El padre que sabe lo duro que es conseguir el dinero le puede decir: “¿Para qué necesitas esos 20 dólares?” y normalmente se generará una situación tirante entre padre e hijo. Puede ser que el padre tenga esos 20 dólares que el hijo necesita, pero el hijo no ha usado el lenguaje correcto para conseguir los 20 dólares. La situación hubiera sido diferente si le hubiera dicho a su padre “¿Cómo puedo hacer para ganar 20 dólares?
Esta es la magia de las palabras. Aunque le resulte difícil de entender, en el mundo hay dinero para todos, solo tiene que aprender la magia de las palabras para obtenerlo. Usted podrá obtener dinero para todo lo que necesite con sólo aprender la filosofía que hay detrás de: “¿Cómo puedo hacer para ganar 20 dólares?”
El agricultor no puede hablarle a la tierra y decirle “Dame una cosecha” El sabe que la tierra se reirá de él y dirá “¿Quién es el gracioso que me trae sus necesidades y no me trae sus semillas? Ahora si le dijera a la tierra “Tengo estas semillas, si las planto ¿podrías trabajar con ellas mientras yo duermo? La tierra le dirá “No hay problema. Siembra la semilla y ándate a dormir que yo trabajaré mientras tu duermes.”
Si usted entiende estos simples principios, enseñárselos a un adolescente (o a un adulto) será solo cuestión del lenguaje que emplee. Es como decir “una cuenta de inversión” en vez de “una cuenta de ahorro”. Simple lenguaje, pero muy importante. Es fácil tropezar durante casi toda su vida y no aprender alguna de estas enseñanzas. Por eso usted tendrá que enfrentarse con todos los retos que no pudo superar, simplemente por “no leer ese libro”, “no escuchar ese cassette”, “no asistir a esa clase”, “no cultivar su lenguaje” y “no estar dispuesto a buscar la manera en que usted pueda hallar”. La buena noticia es que usted puede iniciar este proceso en cualquier momento.
Dice Jim Rohn: “Para mi fue a la edad de 25 años y estaba quebrado. Seis años después era millonario. Alguien me dijo: “¿Qué tal cambio, qué tal revolución, qué clase de magia tuvo que pasar? ¿Cómo lo hiciste? Y yo le dije. “No. Cualquier persona en un periodo de seis años lo puede hacer; de los 25 a los 31, de los 36 a los 42, de los 50 a los 56. Puede ser cualquier periodo durante seis años en los que usted se dedique intensamente a un acelerado desarrollo personal, a mejorar su curva de aprendizaje y a aprender las disciplinas adecuadas. Hoy en día, por los avances de la tecnología, puede que no le tome los mismos seis años, pero los mismos cambios y la misma recompensa estarán disponibles para aquellos que quieran pagar el precio de los seis años. Usted se dará cuenta de que bien sea al comenzar (para ayudarlo a arrancar) o en medio del proceso (para ayudarlo a mantenerse en el camino), que su lenguaje puede tener un gran impacto en su actitud, acciones y resultados
Fuente: http://victormelgarejo.blogspot.com
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