8
January
2008
Jim Rohn
“He encontrado que algunas veces la sutil diferencia en nuestra actitud puede ser tan simple como el lenguaje que usamos, lo cual de seguro puede significar una enorme diferencia en nuestro futuro”.
La diferencia está en como se habla uno a sí mismo y a los demás. Concientemente debe tomar la decisión de evitar decir lo que usted no desea expresar y comenzar a decir lo que en realidad usted desea expresar. Yo a eso lo llamo CONVICCIÓN.
Veamos unos ejemplos:
En vez de decir: “¿Qué pasa si alguien no responde?” Ud. dice “¿Qué pasa si en verdad responde?”
En vez de decir: “¿Qué pasa si alguien dice no?” Ud. dice “¿Qué tal si te dicen que si?”
En vez de decir “¿Qué pasa si se paran y se van? Ud. dice “¿Qué tal si se quedan?”
En vez de decir “¿Qué pasa si esto no funciona?” Ud. dice “¿Qué tal si en verdad funciona?”
Y la lista continúa.
Cuando usted comienza a pensar y a decir lo que realmente desea, entonces su mente automáticamente cambia y lo jala hacia esa dirección. Algunas veces puede ser tan simple como sólo hacer pequeños cambios en su vocabulario y como usted da a conocer su actitud y filosofía.
Nuestro lenguaje también influye en como otros se desempeñan y también en como se comportan a nuestro alrededor. Un adolescente le dice a su padre “Necesito que me des 20 dólares”. El padre que sabe lo duro que es conseguir el dinero le puede decir: “¿Para qué necesitas esos 20 dólares?” y normalmente se generará una situación tirante entre padre e hijo. Puede ser que el padre tenga esos 20 dólares que el hijo necesita, pero el hijo no ha usado el lenguaje correcto para conseguir los 20 dólares. La situación hubiera sido diferente si le hubiera dicho a su padre “¿Cómo puedo hacer para ganar 20 dólares?
Esta es la magia de las palabras. Aunque le resulte difícil de entender, en el mundo hay dinero para todos, solo tiene que aprender la magia de las palabras para obtenerlo. Usted podrá obtener dinero para todo lo que necesite con sólo aprender la filosofía que hay detrás de: “¿Cómo puedo hacer para ganar 20 dólares?”
El agricultor no puede hablarle a la tierra y decirle “Dame una cosecha” El sabe que la tierra se reirá de él y dirá “¿Quién es el gracioso que me trae sus necesidades y no me trae sus semillas? Ahora si le dijera a la tierra “Tengo estas semillas, si las planto ¿podrías trabajar con ellas mientras yo duermo? La tierra le dirá “No hay problema. Siembra la semilla y ándate a dormir que yo trabajaré mientras tu duermes.”
Si usted entiende estos simples principios, enseñárselos a un adolescente (o a un adulto) será solo cuestión del lenguaje que emplee. Es como decir “una cuenta de inversión” en vez de “una cuenta de ahorro”. Simple lenguaje, pero muy importante. Es fácil tropezar durante casi toda su vida y no aprender alguna de estas enseñanzas. Por eso usted tendrá que enfrentarse con todos los retos que no pudo superar, simplemente por “no leer ese libro”, “no escuchar ese cassette”, “no asistir a esa clase”, “no cultivar su lenguaje” y “no estar dispuesto a buscar la manera en que usted pueda hallar”. La buena noticia es que usted puede iniciar este proceso en cualquier momento.
Dice Jim Rohn: “Para mi fue a la edad de 25 años y estaba quebrado. Seis años después era millonario. Alguien me dijo: “¿Qué tal cambio, qué tal revolución, qué clase de magia tuvo que pasar? ¿Cómo lo hiciste? Y yo le dije. “No. Cualquier persona en un periodo de seis años lo puede hacer; de los 25 a los 31, de los 36 a los 42, de los 50 a los 56. Puede ser cualquier periodo durante seis años en los que usted se dedique intensamente a un acelerado desarrollo personal, a mejorar su curva de aprendizaje y a aprender las disciplinas adecuadas. Hoy en día, por los avances de la tecnología, puede que no le tome los mismos seis años, pero los mismos cambios y la misma recompensa estarán disponibles para aquellos que quieran pagar el precio de los seis años. Usted se dará cuenta de que bien sea al comenzar (para ayudarlo a arrancar) o en medio del proceso (para ayudarlo a mantenerse en el camino), que su lenguaje puede tener un gran impacto en su actitud, acciones y resultados
Fuente: http://victormelgarejo.blogspot.com
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8
January
2008
Un hombre que regularmente asistía a las reuniones de un determinado grupo, sin ningún aviso, dejó de hacerlo. Después de algunas semanas, el líder de aquel grupo, decidió visitarlo. Era una noche muy fría.
El líder encontró al hombre en casa, solo, sentado delante de la chimenea donde ardía un fuego brillante y acogedor. Adivinando la razón de la visita, el hombre dio la bienvenida al líder, lo condujo a una silla grande cerca de la chimenea, y se quedó quieto, esperando. Se hizo un grave silencio. Los dos hombres, sólo contemplaban la danza de las llamas, en torno de los troncos de leña que ardían.
Al cabo de algunos minutos, el líder examinó las brasas que se formaran y cuidadosamente seleccionó una de ellas, la más incandescente de todas, empujándola hacia un lado. Volvió entonces a sentarse, permaneciendo silencioso e inmóvil. El anfitrión prestaba atención a todo, fascinado y quieto. Al poco rato, la llama de la brasa solitaria, disminuyó hasta que sólo hubo un brillo momentáneo y su fuego se apagó de una sola vez.
En poco tiempo, lo que antes era una fiesta de calor y luz, ahora no pasaba de ser un negro, frío y muerto pedazo de carbón recubierto de una espesa capa de ceniza grisácea. Ninguna palabra había sido dicha desde el protocolar saludo inicial de los dos amigos… El líder antes de prepararse para salir, manipuló nuevamente el carbón frío e inútil, colocándolo de nuevo en el medio del fuego.
Casi inmediatamente se volvió a encender alimentado por la luz y el calor de los carbones ardientes en torno de él. Cuando el líder alcanzó la puerta para partir, su anfitrión le dijo: gracias por su visita y por el bellísimo sermón. ¡Regresaré al grupo! ¡Qué Dios te bendiga!
Reflexión:A los miembros de un grupo vale recordarles que ellos forman parte de la llama y que lejos del grupo pierden todo su brillo.A los líderes vale recordarles que ellos son responsables por mantener encendida la llama de cada uno de los miembros y por promover la unión entre todos ellos, para que el fuego sea realmente fuerte, eficaz y duradero.
Fuente: http://www.cuartodia.com.ar
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8
January
2008
David Fischman
“Si le preguntara qué quiere en la vida, posiblemente su respuesta sería: paz, amor, equilibrio y tranquilidad. Sin embargo, si le preguntara qué siente mayormente en la vida, probablemente su respuesta sería: angustia, miedo y estrés”.
En este breve artìculo el Dr. David Fischman nos da algunas ideas sobre lo que podemos hacer para enfrentar las exigencias del mundo moderno sin que nos arrastre la corriente.
¿Qué se puede hacer? A continuación planteo algunas ideas: Un ejecutivo sale de su casa relajado luego de tomar desayuno. Camino a la oficina, prende la radio y escucha noticias alarmantes. En el mundo no solo ocurren noticias terribles, pero esas son las que generan ráting. Llega a la oficina con mucha adrenalina; se siente amenazado por las noticias. En la oficina se enfrenta a un sinnúmero de problemas: quejas de clientes, ofertas de la competencia, conflictos interpersonales e incumplimiento de metas presupuestales. Siente angustia, descontrol, impotencia. Al mediodía recibe malas noticias: un competidor extranjero, líder en el rubro, se instalará pronto en el país. Se imagina lo peor. La empresa podría quebrar, podría perder su trabajo. Se llena de pánico. Terminado el día, camino a casa, quiere mantenerse actualizado pero nuevamente escucha noticias desesperanzadoras. Luego de un día de miedos, angustias y estrés sigue estresándose. Llega a su casa, ve a sus hijos y siente alivio, pero cede ante las presiones de su hijo para jugar videojuegos. Quiere ser un buen padre. Con su hijo, asesina virtualmente a cientos de enemigos. Se envicia, quiere seguir matando. La adrenalina generada es elevada, el suspenso y el miedo lo siguen cautivando, se siente estresado. En la noche, con su esposa, ve televisión. Ve matanzas, descuartizados, asesinos, explosiones, buenos y malos, y percibe suspenso, tensión y mucho miedo. Mientras ve televisión, decenas de comerciales que promueven antivalores van filtrándose en su cerebro.
Este puede ser un día típico de un ejecutivo de negocios, en el que los protagonistas son la angustia y el miedo. Lo paradójico es que ninguno de nosotros anhela experimentar estas sensaciones pero estamos todos envueltos en un sistema que lo refuerza. ¿Qué se puede hacer?
Una balsa de canotaje desciende por el río a toda velocidad desde la altura hacia un lugar más bajo. Las personas en la balsa no necesitan hacer esfuerzos especiales para ir a favor de la corriente; solo deben cuidarse de las piedras del camino. La corriente los lleva hacia menores alturas. Sin embargo, si quisieran ir contra la corriente, el esfuerzo sería muy grande.
Lo mismo le ocurre al ejecutivo, la corriente de la sociedad, de la globalización, lo lleva hacia pensamientos y sentimientos bajos, hacia el miedo, la angustia, el estrés. Está en su balsa bajando y tratando de evitar piedras en el camino. Sin embargo, si quisiera encontrar en su vida paz, tranquilidad y armonía tendría que hacer un esfuerzo muy grande contra la corriente.
En el trabajo tendrá que aprender a tomar distancia de los problemas, a vivir más despegado. Algo fácil de decir pero difícil de hacer. Para lograrlo se requiere de alguna práctica espiritual, que nos eleve y nos haga tomar perspectiva para entender nuestra verdadera misión en la vida.
Un niño se llena de rabia cuando no entiende el porqué de su castigo. Sus padres buscan ponerle límites y ayudarlo a tener una autoestima sólida. El ejecutivo es como el niño enfrentando castigos y dificultades. Si solo percibe los problemas como castigos del destino, será muy difícil lograr el desapego. Pero si entiende que los problemas son para su propia mejora y crecimiento, su actitud cambiará radicalmente. Por otro lado, en el resto de nuestra vida debemos remar contra la corriente y hacernos cargo de cuidar nuestro entorno externo e interno. Trate de evitar exponerse a la negatividad y el pesimismo de algunos medios, sobre todo noticieros. Evite exponerse a series televisivas que transmitan angustia o agresión y a videojuegos de violencia.
Tome la vida en sus manos y use su tiempo libre para recuperar su paz y equilibrio. No se deje arrastrar por la corriente.
Fuente: http://www.alfaguara.com.ar
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