30
November
2011
Paulo Coelho
Cuando decidimos actuar, suelen ocurrir algunos excesos. Dice un antiguo refrán culinario: “no se puede hacer una tortilla sin romper algunos huevos”.
Cuando decidimos actuar, es natural que surjan conflictos esperados. Es natural que se produzcan heridas en el transcurso de estos conflictos. Las heridas pasan: sólo quedan las cicatrices.
Esto es una bendición; esas cicatrices se van a quedar con nosotros el resto de nuestra vida, y van a sernos de mucha ayuda. Si en algún momento por comodidad o por cualquier otra razón, la voluntad de volver al pasado fuera grande, bastará con que las miremos.
Las cicatrices nos van a mostrar las marcas de las esposas, nos van a recordar los horrores de la prisión y nos harán ir hacia adelante.
Fuente: http://www.palabras7.cl
Posted: REFLEXIONES
29
November
2011
En nuestra sociedad hay muchas palabras, dichos o frases que se han vuelto tan populares que ni siquiera nos interesa saber de donde vinieron o quien se las inventó. Muchos dichos son verdadera sabiduría, otras experiencias propias que se incorporaron al léxico, incluso palabras que ni siquiera sabemos cómo llegaron a formar parte de nuestro hablar diario, pero ahí están. “Chendo”, por ejemplo, en mi ciudad es tan usada por toda una generación, que se podría decir que todos saben que significa aunque nadie sabe de dónde vino. Es la forma más común de expresar que lo dicho es una ocurrencia, una pequeña burla, algo que no es verdad sino que fue dicho en broma.
Entre esas cosas que uno escucha y que simplemente repite, sin siquiera saber si es verdad o no, está la famosa frase de “Tienes memoria de elefante” supongo que la persona que por primera vez lo dijo, había realizado un estudio exhaustivo de aquello, hizo experimentos, ensayos, pruebas, todas con resultados que le sorprendieron al ver cuán vasta puede ser la memoria de un elefante, o quizá simplemente era la persona que cuidaba de un paquidermo en el circo.
Es que la historia de los elefantes en los antiguos circos en donde se exhibían animales comienza a una corta edad. Cuando aun es un pequeño se le enseña muchas trucos circenses, luego mientras crecen y llegan a la edad adulta repiten una y otra vez el truco que aprendieron de pequeños, por eso se dice que los elefantes tienen buena memoria. Tienen tan buena memoria que cuando los pequeños elefantes eran llevados al circo o nacían en uno, le colocaban una cadena a una de sus patas y en el otro extremo estaba una estaca que procedían a clavar en el piso, de este modo cuando el pequeño quería escapar, no podía mover la pata hasta donde la cadena alcanzaba, aunque tirase una y otra vez no podía sacar la estaca, después de un tiempo se cansaba de intentarlo, porque sabía que no había manera de escapar. Cuando el elefante pasa a ser adulto llega a pesar en promedio entre 4 y 7 toneladas, es decir que la cadena que lo ata en la pata y que está clavada en la tierra ni siquiera le haría cosquillas si él quisiera salir corriendo. Sin embargo en su memoria queda la historia que lo intento tantas veces cuando era un elefantito, que ahora ya no quiere intentarlo porque tiene miedo de una vez más frustrarse al saber que no hay como escapar y ser libre. En otras palabras en su memoria está grabado aquello de “no hay como” salir, así lo intentes una y otra vez. El elefante puede tener buena memoria pero poco razonamiento, ya que de un tirón pequeño, con la fuerza que tiene sería fácil para él romper esas cadenas y vivir su sueño de ser libre. Es interesante que los elefantes en los antiguos circos fueran usados para transportar y empujar carrocerías muy grandes y pesadas, pero eran atados con una pequeña cadena.
Muchos de nosotros vivimos como nuestro amigo el elefante, con una gran memoria pero con poco razonamiento. Lo curioso de esto es que nos gusta, nos agrada estar atado a una cuerda, a una cadena del pasado, es como si eso nos mantuviera vivos. Nuestro pasado en muchos casos hace que nuestros sueños solo sean eso, sueños, cada vez que intentamos hacerlos realidad, regresan a nuestra vida las veces que la cadena no nos dejaba correr libremente y mejor decimos “no se puede”, para no volver a frustrarnos. A muchos nos deben haber dicho que somos inútiles, que en este país no hay como, que somos tontos, que somos feos, que no servimos para nada, que lo único que nos queda es trabajar y trabajar para comer. Así como el elefante que solo sirve para hacer trucos en el circo, le dan de comer y nada más. Tal vez muchos tienen una cadena algo más pesada en su memoria, es algo más que frases, actos que marcaron su historia; padres que los abandonaron, actos de violación física o sexual, trabajo duro y pesado aun cuando eran menores de edad o problemas económicos, no estoy diciendo que borremos la memoria y tampoco digo que sea sencillo, lo que quiero que entendamos es que mientras crecemos tenemos la oportunidad de quitarnos la cadena que el pasado puso en nosotros. Sí tal vez nos marcó la vida, tal vez quisiéramos regresar el tiempo para comenzar de nuevo, pero tal vez la cadena que nos ata para que nuestros sueños no se cumplan no sea tan pesada. Intentarlo una vez más y luego otra vez más, hasta que entendamos que Dios nos regala cada mañana una nueva oportunidad para salir a conquistar nuestros sueños y hacerlos realidad. Si el elefante pudiera darse cuenta que es tan hábil para hacer trucos únicos que nadie más puede hacer, si supiera que puede mover toneladas de peso con su fuerza, si entendiera que puede tener una manada para cuidar si tan solo utilizara toda esa fuerza y esa habilidad para liberarse de esa pequeña estaca de su pasado, disfrutaría de la libertad de hacer lo que él quisiera junto con quien él quisiera. No te detengas por tu pasado, déjalo ahí en el pasado, no lo puedes borrar, pero si te puedes deshacer de el. Toma la determinación de romper esa cadena para que tu futuro no dependa de tu pasado sino de tu presente. Tus sueños te esperan, pero si todavía crees que estás atado entonces seguirán en un futuro que nunca llegará, pero si te atreves a romper la estaca y salir corriendo llegarás hasta donde no te imaginas. Eres un gigante con muchos talentos, dones y fuerza, no dejes que una pequeña estaca te clave en un pasado infructuoso.
Colaboración de Gabriel Ferber León
Fuente: http://abriendoelalma.wordpress.com
Posted: CRECIMIENTO PERSONAL
28
November
2011
Ricardo Ros
Tienes dos oídos y una boca. Dos ojos. Un montón de dedos. Una nariz. Tu cuerpo está lleno de terminaciones nerviosas que te ponen en contacto con el mundo que te rodea. Los oídos son maravillosos para observar. Los ojos son los reyes de la observación. La lengua y la nariz trabajan bien en asociación. Tu tacto te permite acercarte al mundo. Tenemos cinco sentidos a nuestra disposición. Los sentidos son las mejores herramientas para observar.
Nuestra experiencia, un modelo construido durante años, puede ayudarnos a observar cosas y, por supuesto, también puede dificultarnos en otras.
Podemos utilizar la repetición para desarrollar nuestros hábitos de observación. Hace unas pocas semanas estuve unos días de vacaciones en un país del trópico. Estábamos en un velero fondeados junto a la costa, rodeados de dos docenas de delfines. Hacía un día magnífico y el sol brillaba en toda su intensidad. De repente, el patrón del velero dijo: “¡Vámonos!, se acerca una borrasca”. Yo miré en todas direcciones y no conseguí ver la borrasca por ningún sitio. Hacía una tarde preciosa. El patrón dirigió el pequeño velero hacia el puerto y cuando estábamos entrando, una enorme borrasca se acercó veloz. El viento y el agua nos envolvieron como por ensalmo.
— ¿Cómo ha sabido que venía una borrasca, si no se veía nada por el horizonte? —le pregunté al patrón.
Él sonrió y me dijo:
—Yo no lo sabía, me lo han dicho los delfines.
El patrón del velero sabía observar a los delfines.
Un médico ha desarrollado hábitos para observar determinados síntomas. Un abogado es capaz de observar muchas cosas que a mi se me escapan. Un marinero conoce cuando va a haber una tormenta en el mar, mientras yo sigo diciendo que hace una tarde muy bonita. Un sastre es capaz de observar pequeñas imperfecciones en un traje que a los demás nos parece perfecto.
La forma, el brillo, el color, el tamaño, el sonido en el bosque es diferente para mí que para un leñador. Las siluetas de la noche tienen distinto significado para un ladrón que para una pareja de enamorados.
¿Cuántos puertos de entrada tiene tu PC? Eso lo sabes, ¿verdad? ¿Y tu cerebro? ¿Cuántos puertos de entrada tiene tu cerebro? ¿Cómo haces para observar las cosas? ¿Cómo podrías mejorar tus dotes de observación? ¿Qué vas a hacer hoy para desarrollar tus herramientas de observación? ¿Qué harás mañana?
Muchas veces no observamos porque estamos distraídos. Los magos utilizan esta estratagema para hacer sus trucos. Te distraen con una mano, mientras con la otra sacan la paloma del bolsillo. Pero otras muchas veces estamos distraídos por otras razones, por ejemplo, por aburrimiento o por dejadez.
¿Cuáles son tus puntos ciegos? ¿Por qué crees que tienes puntos ciegos? ¿Qué es lo que no ves o lo que no oyes? ¿Qué consecuencias ha habido en tu vida por tener esos puntos ciegos y no haberlos hecho desaparecer hasta ahora?
Fuente: http://www.ricardoros.com
Posted: REFLEXIONES