31
March
2011
Deepak Chopra
1. Escucha la sabiduría de tu cuerpo, que se expresa por señales de
comodidad e incomodidad. Cuando elijas cierta conducta, pregunta a tu cuerpo
que siente al respecto. Si tu cuerpo envía una señal de inquietud física o
emocional, ten cuidado. Si tu cuerpo envía una señal de comodidad y anhelo, procede.
2. Vive en el presente, que es el único momento que tienes. Mantén tu
atención en lo que existe aquí y ahora; busca la plenitud en todo momento.
Acepta lo que viene a ti total y completamente para que puedas apreciarlo y
aprender de ello; luego déjalo pasar. El presente es como debe ser. Refleja
infinitas leyes de la Naturaleza que te han traído hasta este pensamiento
exacto, esta reacción física precisa. Este momento es como es porque el
Universo es como es. No luches contra el infinito esquema de las cosas; por el contrario, sé uno con él.
3. Dedica tiempo al silencio, a meditar, a acallar el diálogo interior.
En momentos de silencio, cobra conciencia de que estás recontactándote con
tu fuente de conciencia pura. Presta atención a tu vida interior para que
puedas guiarte por tu intuición, antes que por interpretaciones impuestas
desde fuera sobre lo que conviene o no te conviene.
4. Renuncia a tu necesidad de aprobación externa. Sólo tú eres el juez
de tu valer; tu meta es descubrir el infinito valor de ti mismo, sin dar
importancia a lo que piensen los demás. Al comprender esto se logra una gran libertad.
5. Cuando te descubras reaccionando con enojo u oposición ante
cualquier persona o circunstancia, recuerda que sólo estás luchando contigo
mismo. Presentar resistencia es la reacción de las defensas creadas por
viejos sufrimientos. Cuando renuncies a ese enojo te curarás y cooperarás con el flujo del universo.
6. Recuerda que el mundo de allí fuera refleja tu realidad de aquí
dentro. Las personas ante las cuales tu reacción es más fuerte, sea de amor
u odio, son proyecciones de tu mundo interior. Lo que más odias es lo que
más niegas en ti mismo. Lo que más amas es lo que más deseas dentro de ti.
Usa el espejo de las relaciones para guiar tu evolución. El objetivo es un
total conocimiento de uno mismo. Cuando lo consigas, lo que más desees
estará automáticamente allí; lo que más te disgusta desaparecerá.
7. Libérate de la carga de los juicios. Al juzgar impones el bien y el
mal a situaciones que simplemente son. Todo se puede entender y perdonar,
pero cuando juzgas te apartas de la comprensión y anulas el proceso de
aprender a amar. Al juzgar a otros reflejas tu falta de autoaceptación.
Recuerda que cada persona a la que perdones aumenta tu amor a ti mismo.
8. No contamines tu cuerpo con toxinas, ya sea por la comida, la bebida
o por emociones tóxicas. Tu cuerpo no es sólo un sistema de mantenimiento de
la vida. Es el vehículo que te llevará en el viaje de tu evolución. La salud
de cada célula contribuye directamente a tu estado de bienestar, porque cada
célula es un punto de conciencia dentro del campo de la conciencia que eres tú.
9. Reemplaza la conducta que motiva el miedo por la conducta que motiva
el amor. El miedo es un producto de la memoria, que mora en el pasado. Al
recordar lo que nos hizo sufrir antes, dedicamos nuestras energías a
asegurarnos de que el antiguo sufrimiento no se repita. Pero tratar de
imponer el pasado al presente jamás acabará con la amenaza del sufrimiento.
Eso sólo ocurre cuando encuentras la seguridad de tu propio ser, que es
amor. Motivado por la verdad interior, puedes enfrentarte a cualquier
amenaza, porque tu fuerza interior es invulnerable al miedo.
10. Comprende que el mundo físico es sólo el espejo de una inteligencia más
profunda. La inteligencia es la organizadora invisible de toda la materia y
toda la energía; como una parte de esta inteligencia reside en ti,
participas del poder organizador del cosmos. Como estás inseparablemente
vinculado con el todo, no puedes permitirte el contaminar el aire y el agua
del planeta. Pero en un plano más profundo, no puedes permitirte el vivir
con una mente tóxica, porque cada pensamiento crea una impresión en el campo
total de la inteligencia. Vivir en equilibrio y pureza es el más elevado bien para ti y para la Tierra.”
Colaboración de Rina Fernández V.
Fuente: http://daimokunammyohorengekyo.blogspot.com
Posted: CRECIMIENTO PERSONAL, REFLEXIONES
30
March
2011
Pepe Barrascout Ortiz
5 cosas importantes que he aprendido.
He aprendido que ser bondadoso es más importante que tener la razón.
He aprendido que yo siempre puedo rezar por otro cuando no tengo las fuerzas para ayudarlo de alguna otra manera..
He aprendido que la vida es como un rollo de papel; mientras más se acerca a su fin, mas rápido se acaba.
He aprendido que deberíamos estar contentos que Dios no nos dio todo lo que pedimos.
He aprendido que las pequeñas cosas de todos los días hacen la vida tan espectacular.
Fuente: http://quechilero.com
Posted: REFLEXIONES
29
March
2011
Ricardo Ros
¿Cuál o cuáles son las características que nos hace ser diferentes de los demás animales? ¿Qué nos distingue del resto de las demás especies? ¿Cuál es la diferencia que nos hace ser superiores al resto de los seres vivos? ¿Somos realmente superiores?
Las recientes investigaciones relacionadas con el mapa genético nos han desvelado, sorprendentemente para muchos, y no tanto para otros, cómo las diferencias genéticas entre un ser humano y otros animales, como el mono o el ratón, son más bien escasas. Genéticamente somos muy parecidos a ellos.
¿Dónde reside entonces esta supuesta superioridad?
Si hiciéramos esta pregunta a cualquiera, la mayoría de las respuestas irían encaminadas a destacar nuestro cerebro o nuestra inteligencia como lo que marca la gran diferencia con el resto de los animales.
Sin embargo, y a pesar de que si es cierto que el cerebro humano ha alcanzado un nivel de desarrollo superior al del resto de los animales, incluidos los homínidos, no debemos despreciar un cierto desarrollo en el cerebro de algunos animales como, por ejemplo, el chimpancé.
En efecto, los más recientes estudios han desvelado cómo el cerebro del chimpancé tiene una estructura morfológica muy similar a la del hombre, aun cuando algunas áreas del cerebro no han tenido el desarrollo tanto físico como funcional del cerebro de los humanos.
Los chimpancés tienen capacidad para “pensar”, para comunicarse, para la construcción de herramientas e incluso para tener su propia autoconciencia.
Otra de las características que rápidamente acuden a nuestra mente para diferenciarnos del resto de animales es nuestra capacidad para comunicarnos, el lenguaje.
Algunos chimpancés entrenados son capaces de reconocer más de ochenta signos distintos y utilizarlos correctamente. No obstante, la propia fisiología de estos animales nos desvela que no están preparados anatómicamente para emitir palabras, puesto que su sistema de fonación no está lo suficientemente desarrollado.
Otro aspecto diferenciador es la capacidad sintáctica del ser humano. No se trata sólo de emitir unos sonidos o palabras que correspondan con unos objetos sino de dotar nuestro discurso con un sentido adecuado, de una estructura sintáctica correcta que permita expresar nuestros pensamientos.
Es cierto que esta capacidad de comunicación tan compleja no ha sido completada por ningún otro ser vivo conocido, sin embargo el aspecto que más nos distingue de los demás animales es otro.
Alguien podría decir que lo que nos diferencia de los demás animales es el alma. Yo hablo desde la psicología científica, no hablo desde la religión. Por lo tanto, no estoy hablando del alma.
Lo que realmente nos distingue de los demás animales es la capacidad para aproximarnos a los demás, para comprenderlos, para expresar nuestros propios sentimientos y emociones. Esto es algo completamente privativo del ser humano.
El mundo del sentimiento y de la emoción es tan singularmente humano que solemos expresarlo hasta de manera coloquial.
Solemos decir que alguien es “humano” cuando es capaz de expresar sus emociones y de comprender las de los demás. Mientras que llamamos “inhumano” a aquel que se comporta con frialdad, alejándose de lo emotivo y de los sentimientos.
Muy ligado a este mundo de los sentimientos se encuentra la capacidad del ser humano para comprender y acatar una serie de normas básicas, de valores que rigen su comportamiento con respecto al resto de seres humanos.
La conducta moral es intrínseca al ser humano y posiblemente el factor más característico de su propia humanidad, conjuntamente con su ansia irrefrenable por encontrar respuestas a sus inquietudes: la búsqueda de la verdad.
Es posible que estos rasgos estén intrínsecamente influidos por el propio desarrollo de nuestro cerebro a un nivel que ningún otro ser vivo de este planeta haya conseguido, pero no es la simple inteligencia lo que nos distingue, sino esta serie de matices, ligados a un nivel superior de conciencia, quizás más abstractos, lo que nos hace seres superiores.
¿Qué opinas?
Fuente: http://www.ricardoros.com
Posted: REFLEXIONES