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Diciembre 17, 2008



OPORTUNIDADES, SIMPLES OPORTUNIDADES

David Montalvo 

Si la vida te ha jugado una mala pasada o sientes que los problemas te agobian como nunca, si te encuentras sin aparente salida, levanta tu mirada y dale GRACIAS a Dios por eso. ¿Dar las gracias en estos momentos? Definitivamente David se volvió loco, podrás pensar. Pero no, no estoy en ningún lapsus fuera de la realidad o bajo el efecto de alguna droga.

Tal vez esto te parece “positivismo exagerado” o alucinante, pero créemelo, si te encuentres en un momento complicado, estás en una OPORTUNIDAD más valiosa de lo que puedes llegar a creer ahorita.

Las empresas con más éxito en el mundo o los emprendedores más visionarios se dan cuenta que los “problemas” o “fracasos” son zonas de oportunidad, de crecimiento, de desarrollo.

Estoy seguro que Edison descubrió en el invento del foco razones no para rendirse y mandar todo por la borda, sino razones para continuar y para demostrarse a sí mismo de su gran capacidad.

En estos momentos me sincero contigo, querido lector y te confieso que no soy de hule ni de palo, soy un ser humano como tú, con momentos complicados, de ellos no me he salvado, pero lo que sí he logrado evadir es el sentimiento negativo que puede generar este tipo de enfrentamientos con la vida.

Como lo he repetido en mis cursos, conferencias y lo aclaro de forma intensa en mi último libro “Un café con tu conciencia”, “Lo que cambian no son los problemas, sino la visión con la que los enfrentamos”.

A veces hemos caído en ver esos sentimientos como si fueran normales. Hace algunos días una persona me comentaba “David, mi vida es una porquería pero ya me acostumbré, sé que puedo lidiar con ello”.

¡Qué impresionante! y que desgaste de tiempo. Pensar que lo normal es sufrir, humillarse, sentirse deprimido o angustiado. Lo normal es sentirse extraordinariamente bien como lo menciona Alejandro Ariza.

Eso es lo normal, descubrir en cada momento UNA OPORTUNIDAD de conocernos, saber lo que nos afecta, lo que nos ayuda, nuestras potencialidades, hasta dónde somos capaces de llegar, saber con quién podemos contar, saber simplemente qué deseamos hacer con nuestra vida.

Las oportunidades son para aprovecharse, no para guardarse. Las situaciones difíciles nos van forjando en el fuego, haciéndonos más fuertes y más brillosos como el oro. No tengas miedo si el día de hoy estás en un momento complicado, en cualquier instante una luz te indicará la salida y descubrirás grandes regalos. Regalos que tal vez no hubieras recibido si no pasabas por este tipo de pruebas.

No olvides que la siguiente vez que te enfrentes a un revés en tu vida o a una mala jugada, se te están ofreciendo oportunidades, simples y valiosas oportunidades 

Fuente: http://www.liderazgoymercadeo.com

VERDADERO SIGNIFICADO DEL ÉXITO

Alejandro Rubinstein B. 

El éxito está definido en el Diccionario de la Lengua Española como “el resultado feliz de un negocio o actuación”. Pero ¿qué es un resultado “feliz”? ¿Será importante que quien logra el resultado sea feliz también? ¿O solo importa el resultado? En estos tiempos, cuando nuestra sociedad mide el éxito por la cantidad de dinero que tiene una persona o su posición social, vale la pena reflexionar sobre el verdadero significado del éxito.

El éxito no es solo obtener lo que se quiera, cuando se quiera, sin importar lo que se requiera. ¿De qué sirven lograr objetivos si nuestra salud está comprometida, si nuestra familia ya no nos conoce, sin amigos verdaderos y con un espíritu afligido?

La persona verdaderamente exitosa cumple tres requisitos:

1.    Tener un sueño y luchar por él. La persona exitosa tiene una aspiración en su vida, un propósito que la apasiona, que la trasciende y por el que está dispuesto a luchar, a sacrificarse, a pagar el precio que se requiere para lograr su objetivo. Reconocer este sueño no es sencillo. Debe ser algo por lo que estemos dispuestos a trabajar incluso sin remuneración, por la simple convicción de que fuimos creados para ello, que para esto nos han puesto en esta Tierra. Al trabajar por este sueño, sentimos que nuestros mejores talentos y habilidades están siendo usados al máximo. La persona exitosa logra encontrar este sueño y dedica todo el tiempo que le sea posible a él.

2.    Ser mejor cada día. Después de encontrar su sueño y trabajar en él, la persona exitosa nunca se rinde en su propósito de hacer mejor las cosas. No se conforma. Reconoce que el éxito no es un destino, sino un viaje, un proceso que nunca termina. Sabe aprender de sus errores y sus fracasos, los reconoce como parte del proceso del éxito: no todo lo que hace le sale bien. Pero aprovecha estas lecciones para levantarse nuevamente y seguir luchando por ser mejor que ayer. El esfuerzo de ser mejor incluye un balance en los diferentes roles que desempeña: ser un mejor padre, un mejor esposo, hijo o amigo. Una mejor persona comprometida con su cuerpo y salud, con su espíritu. La persona exitosa es incansable, inquebrantable. Su actitud es siempre positiva. La persona exitosa es lo mejor que ella puede ser, con los talentos y habilidades que la vida le ha dado. ¿De qué nos sirve lograr todas nuestras metas si al final terminamos siendo peores personas? ¿De qué nos sirve ganar si perdemos a nuestra familia, descuidamos nuestro cuerpo y nuestro espíritu? La persona exitosa sabe esto, por ello el “cómo” trabaja en sus metas es tan importante como si las logra o no.

3.    Ayudar a que el mundo sea mejor. La persona exitosa dedica su tiempo y esfuerzo no solo para sí, sino para apoyar a quienes lo rodean. Cuando se acuesta a dormir en la noche, ha dejado al mundo al menos un poco mejor de lo que lo encontró al levantarse en la mañana. Realmente ayuda a los demás a surgir, a crecer, a ser mejores también. Deja un impacto positivo en lo que hace.

Se preocupa por su comunidad, sus amigos y familiares. Deja un legado que hace una diferencia en el mundo y que va más allá de los beneficios personales que puede obtener de su propio éxito.

Las personas más exitosas no son las más adineradas ni tampoco las que siempre logran los resultados de su negocio, son, por el contrario, las que saben disfrutar, en compañía de sus seres queridos, del viaje maravilloso que es trabajar incansablemente en un sueño que, al final, les hará mejores personas cada día y agentes de cambio positivo en el mundo. 

Fuente: http://www.nacion.com

CREYENDO EN LO IMPOSIBLE

Paulo Coelho 

William Blake dice en uno de sus textos: “todo aquello que hoy es una realidad, antes era apenas parte de un sueño imposible”; y por causa de eso tenemos hoy el avión, los vuelos espaciales, la computadora, donde en este momento escribo la columna, etc. En su primera obra maestra “Alicia a través del espejo”, Lewis Carroll describe un diálogo entre el personaje principal y la reina, que había acabado de contar algo extraordinario.– No puedo creerlo – dice Alicia
-¿No puedes? – repite la reina con aire triste.– Intenta de nuevo: respira hondo, cierra los ojos y cree.

Alicia se ríe:
-No sirve de nada probarlo. Solo los tontos creen que puedan suceder las cosas imposibles. -Me parece que te falta un poco de práctica –responde la reina– Cuando yo tenía tu edad me entrenaba por lo menos media hora diaria. Después de desayunar, hacía lo posible para imaginar cinco o seis cosas increíbles que podrían cruzarse en mi camino, y hoy veo que la mayor parte de las cosas que imaginé se hicieron realidad, inclusive me volví reina por causa de eso. La vida nos pide constantemente “¡cree!”. Creer que un milagro puede suceder en cualquier momento es necesario para nuestra alegría, pero también para nuestra protección, o para justificar nuestra existencia. En el mundo actual mucha gente juzga imposible acabar con la miseria, tener una sociedad justa, disminuir la tensión religiosa que parece aumentar cada día. La mayor parte de la gente evita la lucha bajo los más diversos pretextos: conformismo, madurez, sentido del ridículo o sensación de impotencia. Vemos la injusticia que se aplica a nuestro prójimo y nos quedamos callados: “No voy a meterme en peleas” es la explicación. Ésta es una actitud cobarde. Quien recorre un camino espiritual carga consigo un código de honor que debe ser cumplido; la voz que clama contra lo que está mal siempre es oída por Dios. A pesar de eso, de vez en cuando escuchamos el siguiente comentario:
“Vivo teniendo fe en sueños, muchas veces procuro combatir la injusticia, pero siempre termino decepcionado”.
Un guerrero de la luz sabe que ciertas batallas imposibles merecen ser libradas y por eso no teme las decepciones, ya que conoce el poder de su espada y la fuerza de su amor. Él rechaza con vehemencia a quienes son incapaces de tomar decisiones y están siempre procurando transferir a los otros la responsabilidad de todo lo malo que ocurre en el mundo. Si él no lucha contra lo que está mal – aun cuando parezca superior a sus fuerzas – jamás encontrará el camino correcto. Mi editor iraní, Arash Hejasi, me envió una vez un texto que decía:
“Hoy una gran lluvia me sorprendió mientras caminaba por la calle… gracias a Dios tenía mi paraguas y mi impermeable. Sin embargo, ambos estaban en el maletero del coche, estacionado bien lejos. Mientras corría a buscarlos, pensaba qué extraña señal estaba recibiendo de Dios: tenemos siempre los recursos necesarios para enfrentar las tempestades que la vida nos prepara, pero la mayor parte de las veces estos recursos están encerrados en el fondo de nuestros corazones, lo que nos hace perder un tiempo enorme intentando encontrarlos, y cuando los encontramos, ya hemos sido derrotados por la adversidad.
Estemos, por lo tanto, siempre preparados, pues en caso contrario o perderemos la oportunidad o perderemos la batalla.  

Fuente: http://www.jalca.net

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